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UNA ESCUELA SUSTENTABLE ABRE CAMINO

La primera escuela sustentable del país se encuentra en Mar Chiquita y fue construida a partir de 24 toneladas de materiales reciclados. Es una escuela que junto con EarthShip se rigen bajo los 7 principios para la sustentabilidad. Te contamos sobre la forma en que fue creada la escuela y las concepciones de las EarthSips. 

 Foto de Lorena Presno.

 

Earthship nace en los 70 en un intento de Michael Reynolds de relacionar arquitectura sustentable, materiales reciclables, autosuficiencia energética y autoconstrucción, lo que se traduce en que cualquier persona que lo desee puede participar de este proceso gracias a la información accesible en manuales y planos. 

 

Earthship aterriza en Argentina en el 2014 para construir “Tol-Haru, la Nave Tierra del Fin del Mundo" ubicada en Ushuaia, Argentina. Más tarde, El Bolsón y Salta. Estos tres edificios abrieron camino en nuevas formas de vincular la arquitectura y ecología en nuestro país. Sin embargo, no fue hasta el 2016 que se sumó un tercer elemento a esta ecuación: la educación. Una Escuela Sustentable es un proyecto que nace en Uruguay de la mano de TAGMA y EarthShip Biotecture y se instala en Mar Chiquita, uno de los municipios con más biodiversidad de Buenos Aires, en 2018 con el recibimiento y colaboración de Amartya. Se trata de la escuela pública n°12 que anunció con alegría su comienzo de clases del 2019 con 63 alumnos en turno mañana y 10 en turno tarde. Teniendo su primer brote en Canelones, Uruguay y luego Mar Chiquita, el objetivo de este proyecto es construir una escuela autosustentable en cada país de Latinoamérica, siendo Chile el próximo en el listado. 

 

Earthship plantea una serie de principios:

  • Utilización de materiales reciclables: Un 60% se construye con materiales reciclables. La Escuela Sustentable de Mar Chiquita utilizó 24 toneladas de materiales reciclados para su construcción (neumáticos, botellas, latas, etc.)

  • Recoge el agua de lluvia que cae sobre su techo inclinado y la misma se acumula en 10 tanques con capacidad total de 28.000 litros que abastece al edificio por completo.

  • Las aguas son reutilizadas 4 veces. Se potabiliza para cocina e higiene, se reutiliza como agua gris para regar las celdas botánicas ubicadas en el jardín de invierno dispuesto en la fachada y luego va a inodoros. Por último las aguas negras son dirigidas a la fosa séptica conectada a una celda botánica que hace el tratamiento final de aguas de forma natural. Todo el proceso ocurre dentro del mismo terreno por lo que obliga a ser cuidadosos con los químicos que utilizamos en nuestro día a día. En los baños se ven manuales de como utilizar adecuadamente las instalaciones y que productos se pueden usar. El personal de limpieza como todos en el edificio reciben capacitaciones para esto. 

  • Produce alimentos orgánicos en varias celdas botánicas dentro y fuera del edificio. En este caso la huerta no solo abastece con una porción de frutas y verduras sino que actúa como herramienta pedagógica. Los chicos se involucran en el cuidado de las plantas y esto les permite comprender sus ciclos hasta el cultivo. Teniendo en cuenta que actualmente el consumo de alimentos ultraprocesados y producidos industrialmente es una de las causas principales de las enfermedades y de degradación ambiental la huerta re-vincula a los niños y docentes con la producción y consumo de alimentos locales y sanos.

  • Una EarthShip aprovecha óptimamente la energía térmica a través del diseño que considera los fenómenos climáticos locales. La fachada con vista al norte deja atravesar la luz solar gracias a un doble vidrio y se almacena en la masa térmica que representa el terraplén en la parte trasera. El calor se libera por la noche cuando el sol se escondió en el horizonte. Por debajo del terraplén, varios tubos cilíndricos se conectan con el exterior al sur. En caso de querer bajar la temperatura se abren los ventiluz dispuestos arriba de la fachada y por convección el aire de los tubos desplaza el calor hacia fuera. Sin embargo, en lugares de frío extremo una Earthship tiene una temperatura promedio de 20°C sin ningún tipo de calefacción. En dos años desde su funcionamiento la escuela de Mar Chiquita ha incurrido en 0$ de gastos en calefacción y energía. 

  • Lo que nos lleva a que este edificio utiliza la energía solar que absorben los 18 paneles fotovoltaicos ubicados en la fachada. El excedente energético se inyecta a la red abasteciendo a la comunidad de Mar Chiquita.

 

 

-Por último, pero no menos importante es el factor humano: El compromiso y colaboración de la comunidad y todos los actores involucrados es crucial. Desde la etapa previa a la construcción con una serie de capacitaciones y campañas para reservar los materiales reciclados. Durante la construcción con la participación de 120 voluntarios de todo el mundo  de los cuales 22 pertenecen al grupo de “Embajadores” cuyo rol se extiende un año luego de la obra para fortalecer las capacidades y conocimientos locales alrededor de este edificio. Una Escuela Sustentable abre camino a un ejercicio cotidiano de la educación ambiental proponiendo soluciones concretas a una crisis global que nos invita a construir desde lo comunitario. De la misma manera, este espacio también funciona fuera de horario escolar como sede de múltiples talleres y visitas guiadas que promueven la aplicación de estos 7 principios a casas e instituciones. Energías renovables, baños secos, economía social y cooperativismo, plantas medicinales entre otras tantas excusas para reconectar con nuestra propia naturaleza. Podemos leer en la convocatoria para Chile: “Integrar junto a otras escuelas e instituciones en Latinoamérica una red de trabajo que tiene el objetivo de reinterpretar la currícula educativa de educación primaria desde la óptica de la educación ambiental.”

 

Michael Reynolds sostiene que están estudiando los fenómenos del planeta e incorporándolos a la ecuación para que nuestra manera de habitar sea más similar a la de un árbol, agregando valor al ecosistema y no destruyéndolo. Sin dudas, una Escuela Sustentable nos invita a reflexionar sobre una educación más alineada a construir seres que puedan atender las necesidades actuales desde el compromiso con un habitar que dañe menos y sea más consciente de su rol específico en el ecosistema.

 

 

Fuente: https://unaescuelasustentable.com/

 

Por: Belén Braga

Estudiante de Ecología.

belubraga.mbb@gmail.com

 

 

 

 

 

 

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