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TRUEQUE 2.0 EN EL CONURBANO

En la era Macri emerge en el Conurbano un nuevo tipo de organización social liderada por mujeres que retoman la práctica del antiguo trueque del 2001: el intercambio por mercadería. Los grupos de intercambio, también denominados trueques, comenzaron a surgir en 2016, producto de las dificultades que encontraron las familias de los sectores populares para satisfacer necesidades elementales como la comida y la vestimenta. En esta ocasión compartiremos la experiencia del grupo: “Todas Unidas” de San Miguel, que comenzó a juntarse en agosto 2016 en la pista de skate de la estación de San Miguel para intercambiar productos en desuso por productos de la canasta básica. 

Es sábado a las 3 de la tarde y el predio al lado de la pista de skate de la estación de San Miguel se va llenando de mujeres que llegan con bolsas, paquetes y niños y jóvenes. De a poco se arma un grupito que después de los saludos y bromas correspondientes, se instalan en sus lugares, abren sus changos y despliegan la esquelita con el nombre de otras mujeres con las  que “tienen cambio”. Harinas, aceites, azúcar, zapatitos de nena, pantalones de varón, elaborados caseros son la moneda en este grupo de intercambio. A las nuevas se las ve más tímidas, observando y esperando que comience. A la hora indicada, las mujeres empiezan a decir en voz alta los nombres de los perfiles de Facebook con los que tienen intercambio. Las mujeres entregan sus prendas y reciben aceites, harinas, azúcar, tachan en sus listas los cambios realizados. Charlan un poco más y ya para las 4:30 está todo listo para volver a casa con las nuevas ropitas o mercadería, hasta el próximo intercambio.

 

Las clases sociales más vulnerables fueron afectadas instantáneamente al dispararse el precio del dólar por la devaluación del gobierno de Macri, allá por diciembre de 2015. Esta primera disparada del dólar fue seguida de un fuerte aumento de los precios de la canasta básica, lo que acarreó  la drástica pérdida del poder adquisitivo.  Ante esta situación, muchas mujeres de los barrios populares recurrieron a un modo alternativo para conseguir  la comida que necesitan para la subsistencia de sus familias y la vestimenta que ya no podían comprar: el trueque.

 

El grupo “Todas Unidas” fue uno de los grupos precursores del intercambio, reuniendo a vecinas de varios barrios periféricos al centro de San Miguel. Muchas de estas mujeres  se conocieron previamente por el programa nacional Ellas Hacen y luego de conversar sobre la situación que estaban atravesando, llegaron a la conclusión que era necesaria una forma de aunar fuerzas para ayudarse mutuamente. Una de estas mujeres, Alejandra, había sido parte de otro grupo similar y aportó su propia experiencia.

 

El grupo nació de manera autogestiva, por mensaje de whatsapp se tomaron las primeras decisiones: el nombre del grupo, el objetivo común, la metodología del grupo. El grupo abrió un grupo cerrado en Facebook y aquellas que querían participar debían pedir la admisión y así poder concretar los intercambios. El grupo  nació con un objetivo claro, “ayudar a alimentar y vestir a todas aquellas que quieran participar como miembro de este grupo”, comenta Alejandra, fundadora del grupo.

 

Las reglas del juego

 

Básicamente, el intercambio funciona así: para ser parte hay que solicitar adherirse al grupo cerrado del Facebook. Luego es necesario  leer las reglas que están preacordadas entre las organizadoras y moderadoras del grupo que son quienes colaboran en la coordinación interna de la página y en los encuentros. Los intercambios se arreglan por facebook y los días del encuentro (martes y sábados a las 15 hs.) se concretan en el predio de la estación.

 

 

En este grupo nada está librado al azar, a partir de la experiencia se vio que era más justo y eficiente pautar los valores del intercambio, por lo que el  grupo ha ideado una tabla de equivalencias. Por lo general los intercambios son de ropa y calzado usado por alimentos no perecederos. La lista  muestra el tipo de prenda y la equivalencia en cantidad y tipo de productos que corresponda. Por ejemplo, un calzado para niños equivale a  4 productos. Pantalones de adultos equivale a 3 productos. Otra de las reglas es que no se puede intercambiar más de 6 productos por prenda o artículo seminuevo o nuevo.

 

La tabla de equivalencia está previamente revisada por las organizadoras que realizan consultas en distintos supermercados en distintos puntos de San Miguel en forma aleatoria para establecer los precios correctos. Las tablas son revisadas quincenalmente por la acelerada inflacionaria de los últimos años. Varias mujeres miembros también son consultadas con respecto a los valores y ellas suelen sugerir cambios en los valores o quitar o introducir productos que no estaban en las listas. El caso de la leche es un ejemplo claro de la fuerte inflación: durante 2016/17 un litro de leche equivalía a un producto, hoy vale dos productos.

 

La experiencia  adquirida generó varias modificaciones consensuadas entre las miembros, como por ejemplo la restricción de ciertas marcas o determinados productos que no son de primera necesidad, como por ejemplo la gaseosa Coca Cola o las hamburguesas Patys. “Consideramos que poner una primera marca imposibilita al que necesita la prenda ya que se la encarece” nos cuenta, Gabriela, administradora del grupo .Otra de las cosas a tener en cuenta es la temporada del año, por ejemplo los productos fuera de estación tienen menos valor, lo mismo que “los productos con detalles”(con fallas o reparadas). Las organizadoras, mediante prueba y error, fueron modificando las reglas para que el intercambio fuese justo y se cumpla la primera regla fundamental del grupo: ayuda mutua.

 

La persona nueva que acepta y conoce estas reglas, puede comenzar a intercambiar. Si tiene productos para ofrecer, sube fotos (esto sin aplicaciones ni filtros que mejoren la imagen de las cosas). En el posteo debe detallar el talle y si tiene o no alguna falla, así como el día en que asistirá al intercambio, dentro de los días pautados por el grupo. Si las publicaciones respetan estas condiciones, cualquier mujer  miembro interesada  puede poner la palabra “Quiero” en los comentarios de la publicación y la primera es la beneficiada del producto.

 

El día de intercambio, todas las que tienen cambio llegan a la estación.  A la hora pactada se comienza a decir en voz alta a las personas con las que se tiene cambio o se saca un cartel con el nombre para reconocerse. La administradora toma el presente. Si las personas faltan, luego de una hora los productos pueden ser rematados con las miembros presentes. Como nos comenta Laura: “ la idea es que si trajiste algo te lleves algo”. La ayuda mutua es la premisa más importante de este grupo de intercambios que procura poner un parche donde el gobierno abrió una herida.

 

Como vemos, las políticas neoliberales del gobierno de Macri incentivaron a las  mujeres de los sectores populares a reeditar la experiencia del trueque del 2001, pero ahora con nuevas reglas y nuevas tecnologías. Esto agregó dinamismo a la hora de efectuarse el intercambio, otorgándole un plus por sobre el método más  conocido: la feria. Como el encuentro está pactado de antemano, sólo basta con encontrar a la otra persona y hacer el intercambio. Como resultado de este dinamismo, las atareadas mamás vuelven con su mercadería a sus vidas cotidianas en menos de dos horas. Esto vuelve al grupo de intercambio un método alternativo de economía social, más redituable y efectivo que muchos proyectos pensados desde arriba sin demasiados resultados.

 

El grupo Todas Unidas ya lleva casi 4 años de vida, los encuentros se multiplicaron, los bienes y servicios y las historias también. Hoy hay más de 30.000 mujeres miembros y las fundadoras recuerdan esos primeros encuentros a los que asistían unas 10 personas, todas mujeres, ya que esa fue una de las primeras decisiones que tomó el grupo. “ A causa del uso de facebook consideramos dos cosas;  que sean sólo mujeres y con perfiles superiores a un año de actividad, para evitar los ciber-acosos” nos cuenta Soledad que había sufrido uno de estos episodios en otro grupo de compra-venta.

 

Entre las primeras miembros  llegaron dos mamás embarazadas buscando cositas para sus futuros hijos, que estaban pronto a llegar. Una de esas mamás, Rocío,  recuerda: “vine porque mi bebé estaba por nacer y no tenía nada”. El grupo sirvió a Rocío como proveedor  de las primeras ropitas y el moisés para dormir. La bebé  nació en la primavera de 2016 . Para Keyla, la otra mamá,  el grupo fue “el pan debajo del brazo” ya que el grupo  “Todas Unidas” la acompañó desde que nació su hija, en cada cumpleaños, en su bautismo, en las navidades, reyes  y el día del niño.

 

Más allá del intercambio de mercaderías…

 

Esta experiencia se expande al ritmo de la crisis en Argentina y ya el habitante del conurbano empieza a acostumbrarse a la postal: mujeres en las plazas los fines de semana, con muchas bolsas y paquetes intercambiando cosas. Hay grupos de intercambio en José C. Paz, Muñiz, Los Polvorines…. El intercambio por mercadería también se expandió a otras provincias: Mendoza, Salta, Santa Fe.

 

Y como en toda experiencia de organización social que se consolida y se profundiza, la experiencia se complejiza y junto con la escasez de mercadería se fueron haciendo evidentes otras problemáticas que viven las mujeres y sus familias como violencia de género, adicciones y abusos: “estos casos nos llevó la vida por delante y  tuvimos que articular con organizaciones sociales y el estado porque estas cosas nos desbordan” comentan las organizadoras. Esto ha llevado a que hoy las organizadoras estén buscando establecerse como una  ONG, para poder tener una estructura y los recursos necesarios  para resolver colectivamente estas problemáticas. Más de una vez se han vivido en el encuentro situaciones en la que: “el marido violento ha venido a buscar a la esposa y nos ha tocado marcar la cancha” nos dice Alejandra, responsable del grupo.

 

Por último, además de ayudarse mutuamente, además de haber conseguido el aceite para todo el mes y las zapatillas para la escuela para la nena, estas mujeres, muchas amas de casa sin participación previa en espacios colectivos, vivieron en el cuerpo la organización popular y la ayuda mutua, se reconocieron en las necesidades de las otras, y se empoderaron como mujeres y referentes en sus barrios. El grupo, como le dicen entre ellas, es ahora un lugar de risas, alegrías, llanto y contención.

 

Sus autoras y protagonistas afirman que pese al orgullo que sienten por haber iniciado y sostenido esta tarea preferirían que las mamás y abuelas que participan en este espacio no necesitaran tanto el grupo. Cuando se piensan como referentes, nos comentan que no estaba en sus planes, ahora son administradoras de un grupo que atravesó las redes sociales y  esperan en un futuro cercano poder seguir trabajando juntas en otros proyectos solidarios pero ya desde otro plano. Como lo comenta una fundadora: “Nos gustaría por ejemplo tener una ONG dedicada al fomento educativo, profesional y cultural, de niños, adultos y ancianos…  vamos por más… aprendimos un montón sin planificarlo, desde las necesidades más básicas,  empezamos a hacer Patria… y  eso nos gustó...”.

 

 

 

Por Laura Mora y Erika Loritz

 

 

 

 

 

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