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TORTA DEL CONURBANO

¿Por qué te gustan las mujeres? le preguntó su ahijada. Ludmila piensa cómo explicarle a esa nena de 5 años que todas las personas tienen derecho a amar a quien quieran. La abuela de la niña, evangelista, le había dicho que Dios iba a castigar al mundo con meteoritos porque había muchos homosexuales y lesbianas. La respuesta fue simple: imaginate que te digan que no tenés que querer a alguien ¿qué harías vos?

 

 

 

Militante del derecho al aborto legal, seguro y gratuito, estudiante del profesorado en Historia de la UNGS, trabaja en centros comunitarios dando talleres de Educación Sexual Integral, junto a adolescentes, uno de sus objetivos es: deconstruir estereotipos. Ludmila elige vivir con amigas. Se las escucha hablarse con amor y llamarse "amiguis". Se reparten la lista de alimentos que hay que comprar, las tareas de limpieza. Algunas de ellas se definen como lesbianas, otras como varones trans y esta es su familia ahora. Casa feminista, colorida, plantas hasta en los baños, libros empoderados, como por ej: “ El Caliban y la bruja” sobresale de la biblioteca. Condimentos en frascos de distintos tamaños y etiquetas hechas con letras artísticas a mano. Indicio de que en esa casa se cocina fuerte. Además, junto con una amiga autogestionan un proyecto de comida vegana.

 

Si bien hoy no deja de hacer nada por la mirada de las otras personas, pasó por muchos momentos donde su orientación sexual fue cuestionada, desde gritos de viejos en la estación del tren hasta las miradas incisivas en el colectivo. La vía pública parece no ser muy amigable cuando encuentra que el amor se da entre mujeres. Ludmila Rodriguez Campicci nos cuenta su historia de vida.

 

 

¿Qué es lo particular de ser lesbiana en el Conurbano?

 

En general se transita en soledad. En los barrios ser lesbiana sigue siendo polémico. Yo encontré un grupo con el cual me siento contenida pero por lo general no todas tienen esta suerte de encontrarse con el feminismo. Pienso que igual no es garantía que la pertenencia a otros lugares más progresistas sean más "inclusivo"pero trabajando en el barrio re pasa de que lxs pibxs te cuentan: mi viejo es re machista dice que está mal que alguien sea lesbiana, o se insultan diciéndose puto o dicen: para mí esta mal y si indagás en general es algo que lo transmite la familia. Yo misma viniendo de Barrio Libertador fue complicado plantearlo, cuando les dije en una reunión familiar que les tenía que contar algo mi madrina me dijo: ¿qué nos vas a contar? ¿estás embarazada?  

 

¿Quién avala los maltratos?

 

La "normalidad" se legitima en varios lados, pero en algunos más que en otros, por ejemplo los consultorios médicos, cuando vas a la ginecóloga y te pregunta ¿qué método anticonceptivo usas?, cuando hablan de tu compañera y te preguntan como si fuera una amiga. También hay que aclarar que hay muchos casos de crímenes de odio, transfobia, lesboodio, que matan a pibas por ser tortas. En abril de este año mataron a Nicole, una chilena de 16 años por ser lesbiana. Otro caso fue en 2015, una adolescente en Neuquén se ahorcó después de contar su orientación sexual. En Córdoba también mataron a Natalia Gaitán en 2010 por la misma razón. 

 

 

¿Qué es lo que más le molesta a la sociedad de las lesbianas?

 

A la sociedad le molesta que no respondamos al “deber ser” de la sociedad patriarcal. Mujeres que elijen no casarse con hombres, no tener hijes. El feminismo rompe con la definición de mujer patriarcal. Hay muchas lesbianas que no se definen como mujer, porque no se identifican con el contenido de la mujer patriarcal. Rompe con estereotipos de la heterosexualidad y la heteronorma. Rompe con vínculos establecidos de familia, de pareja. No seguir reproduciendo ese tipo de familia es un montón. Yo elijo vivir con amiguis y esta es mi familia ahora. Elegimos crear un espacio de afectividad, de contención, de amorosidad, de acompañamiento, de debate. A veces nos sentimos súper privilegiadas de estar construyendo este espacio que intentamos que es distinto de lo establecido. Todos los días es un ejercicio no reproducir el machismo. Definirse como lesbianas te hace pertenecer a un grupo. No todas las personas elegimos las mismas cosas y tenemos que tener respeto por otras identidades.

 

¿Qué hechos violentos sufriste o sufrís por visibilizar tu identidad?

 

En el bondi si estoy con una piba se me quedan mirando. Muchas veces tuve que pedir que nos dejen de mirar. Una vez nos estábamos besando con una chica en una estación de tren y un viejo nos gritó: Enfermas de mierda! Y a nosotras nos salió: ¿qué te pasa viejo de mierda? y a 20 metros había una pareja heterosexual besándose y pensé ¡qué injusticia! También me dicen: está muy bien que lo hagan, pero en la intimidad. Cuotas que te va permitiendo la sociedad. Hubo veces que omití contar sobre mi orientación sexual. Me preguntan: Profe ¿tiene novio? Les contesto: no, salgo con chicas. La reacción con adolescentes por lo general es buena, aceptan, comprenden.

 

¿Con qué estereotipos son vinculadas las lesbianas?

 

Se nos asimila a que todas las tortas tenemos el pelo corto, somos machones y tenemos el pelo teñido de azul o violeta, pero no, no es así, hay lesbianas que tienen el pelo largo y lesbianas que se identifican más con lo femenino. Si tenés pelo corto ya te señalan como varón. En nuestro cotidiano construimos pensando que lo femenino no es exclusivo de la mujer. Cada torta tiene su particularidad, es única.

 

¿Hubo un momento específico en el que te diste cuenta que te gustaban las chicas?

 

En la adolescencia empecé a registrar algunas señales que pasaban más por lo físico. En un momento sentí que estar con varones no me cerraba del todo, que había algo que no me estaba pasando con los pibes que con las pibas sí me pasaba. En el primer encuentro que tuve con otra mujer me di cuenta que me sentía cómoda. Fue algo que me fue pasando y lo fui transitando de esa manera. Con el paso del tiempo pude racionalizarlo y darle coherencia a señales de que algo distinto estaba pasando. Al principio no podía contárselo a nadie y después empecé a contarlo de a poco.  Pasé de decir "me gustan las personas" a  decir "me gusta una mujer".

 

¿Cómo fue ese proceso?

 

Fue todo un proceso poder asumir y visibilizar que me gustaban las mujeres. Internamente me podía decir a mí misma “sí me gustan las chicas”, pero cuando estaba con otres me era más difícil verbalizarlo. Es un proceso poder ponerle palabras a lo que te pasa.

 

De repente empezó a ser algo más que un registro de lo que me pasaba corporalmente y empezó a ser una identidad política y eso empezó a tener otro contenido: quiero romper con la heteronorma, la heterosexualidad, con la definición binaria de mujer-hombre, con los estereotipos de femeneidad y masculinidad. Creo que el proceso siempre es para adelante. Siento que me acerco a lo que me hace feliz. Siempre van a faltar cosas por cuestionarse y deconstruir. Fui visibilizando mi identidad progresivamente. Una se va encontrando con su identidad transitando.

 

¿Qué significa ser lesbiana?

 

Para mí ser lesbiana no significa sólo que tengo sexo con otras mujeres, tiene que ver con una forma de vida, el elegir construir con otras y el poder pensarme con otras, cómo pensamos nuestros afectos, la manera en que sentimos. Hice una Diplomatura en Género en la UNGS y había muchas que estaban en la misma situación que yo. Mi identidad como lesbiana comenzó a tomar más forma a partir de encontrarme con el grupo de la diplomatura, que fue muy importante para fortalecerme y poder encontrar palabras para todo el proceso. Con las cursadas pude darle otra mirada a nuestra identidad.

 

¿Qué respondés cuando te preguntan por qué elegís ser lesbiana?

 

Muchas veces tuve que explicar por qué elijo ser lesbiana y después ya decidí no dar más explicaciones porque nadie da explicaciones de por qué es heterosexual. Primero me tuve que dar muchas explicaciones a mí. Y después les conté a amigas, en esas charlas donde hablás de quién te gusta, les conté. Con mi mamá fue todo un tema poder contarle que me estaba viendo con una piba. Primero se mostró muy comprensiva y después tuvo todas las preguntas típicas. Se preguntaba qué había  hecho mal en su vida para que a mí me esté pasando esto, o me decía que me había mostrado malos modelos de pareja, entonces yo me podía sentir decepcionada. Le respondí que no había hecho nada mal y que yo la estaba pasando re bien porque cada vez era más coherente con lo que me estaba pasando. Mi hermana me dijo que ya lo sabía y mi hermano cero drama. Fueron muy receptivos y afectuosos, no fue algo dramático. Obvio, hacen chistes, pero los tomo desde ese lugar, y como su forma de entenderlo. Mis abuelos fueron los más graciosos. Mi abuelo me dijo que las lesbianas siempre existieron y que había visto una novela de mujeres besándose.

 

¿A qué lugares decidiste no ir más?

 

Elegí no ir más a los boliches. Un ámbito donde hay varones prefiero no compartirlos. Elijo verme más con mis amigas, con mis compañeras feministas. Me van quedando amigos, "varones más o menos deconstruidos", aunque les cueste bastante cuestionar sus derechos. Me siento más cómoda compartiendo con lesbianas que en lugares mixtos. La familia es otro espacio que elegí transitar un poco menos. Voy eligiendo mis espacios, donde me siento más cómoda, más afín, donde no tengo que dar explicaciones porque más o menos todas manejamos ciertas definiciones, códigos. Obvio que esos espacios tampoco son ideales, se van armando todo el tiempo. Estos espacios son los que me salvan y me hacen resistir de la cotidianeidad. 

 

 

 

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