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RICK Y MORTY Y ZAMA: EXISTENCIALISMOS DE MODA

Octubre arrancó con la coincidencia del final de una serie y el lanzamiento de una película donde se abordan temas existencialistas. La serie de ciencia ficción Rick y Morty, producida por el canal Adult Swin, y la producción argentina-brasilera-española de Lucrecia Martel, Zama tienen en común sus abordajes existencialistas ¿El existencialismo está de moda?

 

 

 

 

Terminó la tercer temporada de la serie animada del momento, Rick y Morty. Esta arrancó en 2013, abordando con desparpajo y humor grandes temas de la ciencia ficción, donde un abuelo y su nieto viajan por el universo metiéndose en problemas absurdos. Atravesado de referencias como Volver al futuroStar Wars, películas de Cronemberg y Carpenter, y Los Simpson, etc.

 

Aunque no hay un distribuidor televisivo que la deje en nuestras pantallas la nueva temporada (se pueden ver en Netflix las anteriores) el trabajo colectivo y gratuito de piratas informáticos permitía su consumo en simultáneo con la emisión estadounidense a través de la plataforma YouTube.

 

En múltiples entrevistas Dan Harmon, creador de la serie, señalaba como un “chiste” la política de derechos de autor del sitio de streaming de videos. Las declaraciones suenan a exageración y pose, ya que el universo de promoción de Rick y Morty tiene una pata transmediática fuerte en YouTube, universo que va desde columnistas que “analizan” con el mismo guión cada detalle aparentemente insignificante de la serie, hasta participaciones de los autores en canales populares.

 

El contraste con otras series éxito del momento es evidente, HBO, Fox, por nombrar sólo dos productoras a modo de ejemplo persiguen y clausuran instantáneamente canales que suban episodios o fragmentos de The Walking Dead o Game of Thrones. La situación con Rick y Morty no es análoga.

 

El final de la temporada tres no dejó ningún final abierto que requiera solución. Esto se contrapone al final de la temporada dos que tuvo un cliffhanger (final abierto) que demoró casi año y medio en resolverse, dejando a los espectadores ansiosos elucubrando teorías y aumentando el hype mientras la serie conquistaba nuevos mercados, el de mi casa entre ellos.

 

Uno de los temas que atravesaron la temporada fue el ya clásico enfoque pesimista respecto de la existencia que se resuelve con la decisión en la felicidad, “nada tiene sentido, vamos a ver la tele” es tal vez el motivo que más se repite a través de la serie y tuvo su cierre en el “tal vez sea un clon, pero quiero tener una familia”. La infinidad de universos con su infinidad de posibilidades, marca la cancha en que los personajes tienen que tomar decisiones y vivir con plena conciencia de esa decisión. Elecciones que afectan la minuciosa continuidad de la serie y que en esta temporada tuvieron sistemáticamente un rumbo hacia lo afectivo.

 

Ese dilema de decidir quién ser, para qué y por qué, también atraviesa la hypeadisima película nacional de Lucrecia Martel.

 

El film está bueno pero no va a ser la nueva Matrix. Podría haberlo sido, pero le falta un giro de tuerca para que quede planteado en forma explícita y textual, en vez de poética. Es una película filosófica y no de época. La película no muestra la vida de los funcionarios españoles en la colonia durante el Virreinato, sino la fatiga que da bancar los trapos del ser ese yo, sólo porque alguna vez lo fue. O en otras palabras, la trampa de la elección del sujeto cuando se somete a circunstancias que no dependen de él.

 

Es poética, es extraña, es tensa y es impactante y ojalá todos la vean y se hagan la misma pregunta que atraviesa al amansador de indios don Diego de Zama. En el caso de la película de Martel, el personaje se encuentra atrapado entre sus deseos y su presente, esperando el cambio de circunstancia que lo devuelva a la vida, enfrentándolo a una no vida en el limbo que para él es el litoral argentino de la colonia.

 

Zama además de ser ese relato es una producción internacional con muchos sellos de entes estatales y la candidata argentina a los premios de la academia estadounidense, los Oscars. Capaz Martel se arrepienta mucho por no haber podido participar en Cannes, ya que Almodovar era jurado ahi, y al haber sido productor de Zama, la película no podía participar. Aparte el lanzamiento de Zama coincidió con el chiste promocional que fue la Semana del Cine Nacional, sólo cuatro días entre semana para activar y fomentar la producción local. Que haya coincidido esta medida con el estreno permitió a algunos espectadores disfrutar de esta película a un octavo del precio de entrada habitual, en salas restringidas, claro. Fue una excelente sincronía, lastima que la política de promoción sea acorde a todas la políticas que viene implementando el INCAA para frenar la producción de contenidos nacionales.

 

Es justo y redundante decir que estas producciones marcan un clima de época ¿Qué nos quiere decir el capitalismo al darle lugar y relevancia a piezas culturales con un foco tan fuerte en la cuestión existencial que pone el foco en la decisión individual del sujeto? ¿Qué nos espera? ¿Para qué nos están preparando? A mí me gusta pensarlo en términos conspirativos, pero tal vez en épocas de liberalismo salvaje y guerras permanentes, algunas corrientes filosóficas sólo reaparecen en expresiones artísticas impulsadas por ese espíritu de la Historia, tratando de recordarle al hombre que tiene la posibilidad de elegir.

 

 

 

 

 

 

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