10 REFLEXIONES EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

En cuarentena hay tiempo, tiempo para hacer lo que querramos. Lo que querramos mientras sea dentro de casa. A continuación, 10 cuestiones para reflexionar en tiempos coronavirunenses.

Primera reflexión. Hay una batalla muy grande ganada en el imaginario social que es el hecho de afirmar que la vida (o la salud) está primero, por sobre todo, incluso por sobre el mercado capitalista. Esto no es poco. En parte, es mérito de Alberto Fernández que rápidamente implantó tal idea, y ante el falso dilema de economía versus vida, propuso entender a la economía intrínsecamente ligada a la vida: sin vida no hay economía y viceversa. Afirmación que desde la Economía Social se sostiene desde los años 70-80.  Sin embargo, se avizora el riesgo de que se limite la vida a la salud, siendo esta reducida a lo medicinal, y no contemplando sus demás aristas: alimentación, educación, política y demás. También lo afirmó el Papa Francisco al sostener que en esta barca estamos todos y "no somos autosuficientes; solos nos hundimos". Es así que la competencia y el egoísmo del mercado son, en principio, sustituidas por la solidaridad. Se pretende que sea la solidaridad el principio rector de todas las prácticas y de todos los actores. Que el capital, por este mes, "gane menos" pero que no eche a trabajadores, tal como lo expresó el presidente en la noche del domingo 29 de marzo. Está claro que el pequeño y mediano comerciante acarrea por lo menos dos años de recesión, la cual le será difícil atravesar. Sin embargo, quien realmente la pasa mal es el hombre de acá a la vuelta que vende pañuelos a 10 pesos porque sino ese día sus 10 nietos no comen. ¿En qué momento los últimos de la fila serán los primeros? En la pandemia seguramente no. Aunque se estén tomando medidas, el problema de fondo no se resuelve. Quedarse en casa cuando no se la tiene es algo imposible, por más que reine la buena voluntad. 

 

Segunda cuestión. Lo que estamos viviendo es excepcional, nunca antes vivido por varias generaciones, y por ello, un gran experimento social. La situación nos plantea quedarnos en casa hasta que "Alberto lo diga” (frase que ha sido dicha en medios masivos de comunicación). El futuro es de total incertidumbre, pero si de algo estamos seguros es que el covid-19 marcará un momento visagra en la historia de la humanidad. Además, al ver tantas series y películas ligadas al fin de los tiempos nuestra memoria emotiva nos lleva a inevitables tragedias, zombies, invasiones alienígenas y la mar en coche autodestructiva de la especie humana. Se escribirán tesis de posgrado sobre este momento y la forma en que las distintas sociedades se comportaron.

 

En tercer lugar, está claro que el coronavirus le marcó la cancha a todes y hablar de otra cosa es casi imposible. También, el metro de distancia hace que sea aún más difícil establecer conversaciones personales más allá de aquellas con los habitantes de la casa cuarentenosa. Si vamos a la verdulería estamos pendientes de que no nos estornuden, no tocarnos la cara con las manos y el barbijo tampoco nos deja casi mirarnos. El virus está en todos lados y al mismo tiempo no está. “Una guerra que se puede hacer desde el sillón de casa viendo Netflix”, raro, pero bastante acatado, aunque muchas casas no tienen tal plataforma estadounidense. 

 

Cuarta cuestión. El coronavirus es un fenómeno global, estornudó un chino y se infectó una chaqueña. Por tal motivo se cerraron las fronteras a nivel nacional, provincial y hasta municipal. Todo cruce entre municipios es interrogado y si no es esencial la actividad a realizar se prohíbe tal circulación.

 

Quinta. Una vez más, la realidad nos muestra que el Estado es el gran garante de la reproducción de vida de todes, y por lo tanto, es necesaria su intervención. La teoría neoclásica, que postula la nula intervención del Estado cae una vez más. Es el Estado quien vela por el sostenimiento del mercado privado capitalista, una vez más. 

 

Sexta: sobre la ciudadanía. Vivimos frente al vecino aplaudidor; aplaude a la médica, al policía, al basurero, pero mira de reojo y denuncia a quien camina hasta la esquina. Esas también fueron palabras de Alberto, para evitar el estado de sitio: la justicia, como buen abogado, el derecho romano ante todo. 

 

Séptima. EEUU es el país con el ejército más grande del mundo, sin embargo, será el país con más muertes a causa del virus y las medidas que tomaron (o no). Una vez más, el hecho de que el Estado invierta en ciencia puede salvar vidas. Quienes están infectados esperan por la cura, el que ya curó vidas es un medicamento fabricado en Cuba por decisión política del gobierno de Fidel Castro.  

 

Octava cuestión interesante. En este tiempo se produjo el reconocimiento y la autopercepción de la clase media de sus propios privilegios. Circula la idea de "otros” que la están pasando mal. Una representación difusa pero existente. Un acercamiento empático con quienes sufren.

 

Novena: las redes que nos sostienen. Sobrevivir al Coronavirus es más fácil con memes. Las redes sociales, al igual que durante el macrismo, nos regalan su cuota de buen humor, como también sus fake news o sobreinformación. Nos llegan recomendaciones infinitas de quién sabe quién sobre lo que hay que hacer y lo que no. Además, la música, la creatividad y la compañía del núcleo amoroso cercano son abrazos en la distancia. 

 

La décima reflexión: buenas noticias. La comunidad organizada siempre pone el cuerpo, aunque esta vez sea con barbijo, en las buenas pero más en las malas. Trabajadores de la salud, de la educación, militantes, todes repartiendo bolsones, relevando las situaciones de indigencia, cocinando ollas populares.

Otra buena noticia, el hecho de "tener tiempo" permite que realicemos las cuestiones que por diversos motivos hemos postergado. Por ejemplo, unas amigas empezaron su proyecto de yoga y tarot. Otra amiga jugó por primera vez a las cartas con su madre y padre. Tomarnos un momento para proponernos metas para estos días y realizarlas. Nosotros, en casa, observamos cada movimiento de Amanda y aprovechamos para abrazarla todo el día. Nuestra hija ya tiene 45 días.

 

Una reflexión de yapa. Al aumentar la imagen positiva del gobierno de Fernández, que no nos asombre que el negocio de la grieta vuelva a aparecer, con falsos dilemas, con preocupaciones de la oposición que les son ajenas, con más y más odio hacia el pobre. 

 

Por último, preguntas que surgen mientras caminamos de la cama al living: ¿Quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores del momento que vivimos? ¿Aprenderemos algo en esta cuarentena que no sea enjuagarnos las manos, limpiar la casa o bailar zumba? ¿Qué pasaría si sucede el peor escenario, donde las necesidades básicas no estén cubiertas? Acaso, ¿reinará la solidaridad o seremos el lobo del hombre y volveremos al canibalismo? Y, por último, una pregunta que se debate mucho en los distintos espacios: ¿nos desaceremos de este sistema de mercado capitalista que nos oprime o el coronavirus pasará a la historia de la humanidad como una simple anécdota?

 

Quizá, finalmente, prioricemos como sociedad lo realmente importante y nos guiemos por otros principios, alejados de la filosofía del Dios dinero que se mueve en base a la competencia, el egoísmo, el individualismo, y nos rijamos por prácticas como la solidaridad, la empatía, la reciprocidad, los lazos igualitarios, el amor.  

 

Por Mercedes García

garcia.mercedes.m@gmail.com

 

 

 

 

Please reload

ULTIMAS PUBLICACIONES
Please reload

ENTRADAS RELACIONADAS
Please reload

  • ohmio cheto222
  • Facebook - Ohmio.Revista
  • Instagram - Ohmio.Revista
This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now