• ohmio cheto222
  • Facebook - Ohmio.Revista
  • Instagram - Ohmio.Revista

RADIO O MUERTE

  FM Barrial Comunitaria 94.7: La radio que en los 80 salvó vidas y hoy peligra su continuidad. "La radio hizo que no hubiera muertos en el Barrio. Eran momentos de saqueos, pero nosotros pudimos organizarnos y gracias a la radio evitamos que los barrios se enfrentaran", comenta Beatriz Torrez (Betty) que ya está por cumplir 30 años de Radio Barrial Comunitaria.

 

 

  Dos cuadras antes de llegar a la radio la vecina que nos cruzamos nos indica dónde queda la emisora, con una sonrisa apunta a la antena y nos dice que caminemos derecho que la vamos a encontrar. Estamos en el Barrio Sarmiento de San Miguel, un barrio obrero que se construyó en la década del 70 y del 80. Esas hectáreas solían ser un campo tambero. En 1988, había casas de material, y también, frente a la plaza casas prefabricadas. La diferencia era notoria, las clases se separaban según el material de la casa y con ello cada clase arrastraba sus dichos y prejuicios.

 

  Ladran los perros, señal de que alguien vino. Betty Torres está al aire con Liliana Ferreira y la columna de pueblos originarios. Llegamos a FM Barrial Comunitaria, nos recibe una mujer de unos 70 años que tiene todas las pilas, aunque su rodilla a veces la molesta. A Beatriz Torres algunos la conocen como la doña de la olla, otros como la voz de “FM Barrial”. La puerta de la radio da a la calle, un cartel con la siguiente leyenda: FM Barrial Comunitaria, una radio que emite criterios, ¡agárrate! 

 

  Betty nos cuenta preocupada que hoy en día la radio peligra desde el punto económico porque los programas no llegan a pagar los gastos."Cada tanto los equipos se rompen y es difícil arreglarlos" comenta Betty.  Sin embargo, la vemos alegre, contenta, sin deprimirse por la situación actual. 

 

  A diferencia del año pasado, este año hay varios programas que ya no siguen. "Yo les digo que participen porque en cualquier momento viene la ENACOM y se lleva los equipos. Estos vienen a expropiarte, se llevan los equipos y no te los devuelven más" dice Betty con miedo y preocupación.

En FM Barrial cada programa aprende a operarse y al momento de salir al aire se operan ellos mismos. Todos los que participan de la radio de alguna manera contribuyen; se manejan con una tarifa o con trueque. Se les cobra a las agrupaciones partidarias, a las Iglesias y a aquellos grupos que tienen fondos para colaborar con la radio.

 

  La programación se arma con programas telefónicos a la mañana. Conversaciones entre Betty y profesionales, también con un programa feminista ¡Vamos las pibas! y el programa del viernes a la noche de encuentro entre militantes. El escritor Luis D'Abraccio enseña a hacer cuentos los domingos; Fernando Abel Maurente es un historiador de la zona y hace los programas los sábados. Los domingos dos jóvenes hacen un programa de la agrupación Descamisados. También la Iglesia del barrio tiene su espacio. Todos los programas se vuelven a transmitir a la medianoche. La franja horaria más cubierta es la de la mañana.

 

  Pese a la mala situación económica, tienen proyectos estructurales a futuro. Quieren sacar la pared que divide la pecera porque los equipos que hacían ruido fueron sustituidos por máquinas silenciosas. Meses atrás todo el estudio estaba lleno de fotos y lo concentraron en un solo lugar. Quieren cambiar el revestimiento de la sala que ya tiene 26 años. 

 

 

Olla, saqueos y palabras por la paz

 

  Cuando fundan la radio el barrio  pasaba hambre. Los comerciantes del Sarmiento Norte tenían miedo de ser saqueados, de perder lo mucho o poco que habían logrado con el esfuerzo de su trabajo. Hubo saqueos en mayo del 88 y fue ahí que Américo Maturano (pareja de Betty) llamó a Asamblea para organizar al barrio. La gente fue a la Asamblea con bolsas, pensando que se iba repartir comida. “Ahí debatimos si había que saquear o no. Decidimos que mientras tuviéramos qué comer no saquearíamos”, comenta Betty. 

"Hubo un progreso social de consciencia porque en esa época el comerciante odiaba a la villera y la villera odiaba al comerciante. Había más prejuicios que hoy en día”. Fue en la Asamblea que decidieron organizar el almuerzo en la Sociedad de Fomento Sarmiento Norte. Armaron la Olla número 4 (nombre que les dio el municipio) con los aportes de los comerciantes y el trabajo de los vecinos y vecinas.

Al calor del guiso y con olor a pan recién horneado fue que surgió FM Barrial Comunitaria 95.4. “La radio hizo que no hubiera muertos en el Barrio. Eran momentos de saqueos, pero nosotros pudimos organizarnos y gracias a la radio evitamos que los barrios se enfrentaran”.

 

  “Pusimos la radio en las calles Pampa y Sarmiento porque si no iban a decir que estábamos organizando el saqueo”, dice Betty.  Buscaban en la radio un centro de contención para los chicos, un centro social para todos los vecinos y comunicar a los otros barrios de la zona que los vecinos de Barrio Sarmiento no iban a saquear. La olla duró 9 meses y fue el parto de la radio.

 

  Hasta que llegó Menen y se terminaron las ollas. La municipalidad mandaba mercadería, pero de muy baja calidad. Los vecinos nucleados en la Sociedad de Fomento Sarmiento Norte conseguían carne y verduras de primera calidad y amasaban 20 kg. de pan todas las mañanas.  Américo solía decir que los equipos de la radio se colocaban en la misma mesa que las mujeres amasaban el pan para la olla. “Fue realmente una epopeya, yo no viví momento político más elevado que ese. Les agradecíamos a los comerciantes en la radio, les hacíamos publicidad. Por ejemplo, al carnicero por el aporte a la olla, al verdulero, a todos”, recuerda Betty.

 

  Pusieron el equipo en la calle, la antena arriba de una inmobiliaria y con ese equipo de 2 watts transmitían con el alcance de la 202 a la 197.  El equipo fue prestado por Aliverti. 

 

   Los años pasaron y comenzaron a ayudar en el armado de otras radios. Por ejemplo en 1991 le donaron a FM Colifata, la radio del neuropsiquiátrico Borda, el primer equipo transmisor que tuvo la radio de los internos y exinternos del hospital.  A partir de eso, dos internos del Borda harían programas en la radio durante más de 10 años. Ambos fueron desmanicomiolizados y tuvieron su alta.

 

 

La Torre

 

  Para poner la torre rifaron el auto de un compañero del Partido Socialista de los Trabajadores y lograron colocarla en el 90. En el 93 se cayó, la enderezaron y la volvieron a poner. Pasaron de la Sociedad de Fomento a transmitir desde la casa de Betty. El living simulaba ser una cabina. La antena se volvió a caer en el 2003 y compraron una nueva. Los ayudó Elías, dueño de una radio Evangélica que también había sufrido la caída de su torre.

 

  En el 2000 crearon la Asociación de Radios de José C. Paz. Eran 14 radios que lograron que la Municipalidad les pagara la pauta publicitaria, a todos por igual. Hoy en día no queda casi ninguna de esas 14; fueron desapareciendo una a una. En el 2006 consiguieron pauta de Telam, “nos parecía que habíamos tocado el cielo con las manos”, comenta Betty.

 

 

30 años

 

  El 16 de octubre del 2018 la radio festejará sus 30 años. Allí se encontrarán las palabras por la paz, las personas que encarnaron las voces en el éter y los sueños, alegrías, tristezas y utopías. Esas utopías que ayudan a caminar y a cumplir los horizontes. Radio comunitaria que se planta como protagonista y transformadora de la realidad que vive. Radio que grita si no la escuchan. Radio viva, radio por la paz. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más Información

La radio puede ser escuchada por su sitio web (haz click aquí)  También se puede escuchar a través de su aplicación para el celular.

 

Please reload

ULTIMAS PUBLICACIONES
Please reload

ENTRADAS RELACIONADAS
Please reload