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MOVEMOS EL MUNDO

En febrero de este año se abría la convocatoria para participar del 2° Encuentro Internacional de mujeres trabajadoras de las culturas y las artes, en Montevideo, Uruguay. Este evento reunió a más de 700 gestoras culturales de países latinoamericanos, que fueron en representación de proyectos culturales de organizaciones públicas, privadas y autogestivas.  El encuentro tuvo su primer edición hace dos años, en Chile y está organizado por Gestoras en Red. 

 

 

¿Qué es Gestoras en Red? 

"Somos mujeres (autodefinidas como tales) creadoras de iniciativas culturales y artísticas. Somos las trabajadoras de todas las artes, impulsamos ideas, las gestionamos y producimos. Lideramos proyectos, colectivos artísticos, organizaciones culturales, industrias creativas, redes y movimientos. Articulamos contenidos y objetivos comunes, a fin de potenciar el trabajo territorial, nacional e internacional, visibilizando y reivindicando el trabajo impulsado por mujeres.

Buscamos consolidar una red internacional de Mujeres Líderes, trabajadoras de las culturas y las artes, para desarrollar planes de trabajos colaborativos, acciones de incidencia, activismo cultural y generación de proyectos conjuntos. Además de visibilizar y apoyar con nuestro trabajo los movimientos de derechos humanos y justicia para las mujeres y organizaciones sociales afines. Potenciaremos la participación y la asociatividad para la incidencia en las políticas culturales, de género y trabajo a nivel local e internacional, realizando un catastro de la situación social y laboral de las trabajadoras de las artes, identificando problemáticas y levantando propuestas de cambios e incidencia."

 

Pensar la cultura desde una perspectiva feminista, es decir, casi como una redundancia, una cultura por y para todes, es una inquietud que tengo hace tiempo en la actividad que realizo como trabajadora de la cultura. La cultura (o las culturas) de los espacios en donde me muevo, se desarrolla de manera colectiva y comunitaria, desde la comunidad y para la comunidad, entendiendo las diferencias que nos atraviesan y también trabajando colaborativamente en red. 

 

Viajé al Encuentro en representación de Marejadas. Marejadas es un proyecto que surge dentro de la materia de Artes Escénicas de la Licenciatura en Cultura y Lenguajes Artísticos de la Universidad Nacional de General Sarmiento, coordinado por Sandra Ferreyra y llevado a cabo por un amplio equipo de estudiantes y graduadxs de esta carrera. Es un espacio en el que se realizan actividades de formación, investigación y promoción de la cultura orientadas a la gestión de nuevos públicos en las artes escénicas. Dentro del proyecto cada uno y cada una puede acercarse como voluntarix en la tarea que desee realizar. Es así, como desde el trabajo entre estudiantes y graduadxs se gestionan funciones de obras teatrales en espacios de la Universidad, ciclos de formación para docentes y trabajadorxs de la cultura y salidas al Teatro Nacional Cervantes, entre otros proyectos e ideas. 

 

El Encuentro 

Pese al frío, el viernes 24 de mayo se daba comienzo al 2° Encuentro Internacional de Mujeres Trabajadoras de las culturas y las artes y una multitud de personas acompañó, en las afueras del Teatro Solís, al espectáculo sonoro visual performático "Hay una conspiración en la tierra"  frase registrada como lema de toda la edición. 

Durante los días siguientes, el sábado 25 y el domingo 26 de mayo, empezarían las preguntas y reflexiones que nos dejarían los diálogos y círculos de la palabra organizados en el Teatro Solís y en el Auditorio Nacional del Sodre. 

 

Quiero resaltar, que durante este breve encuentro sucedieron también múltiples encuentros (reuniones informales de reflexión con otras compañeras latinoamericanas, charlas organizadas desde la red, que se sucedían en el mismo momento de otras charlas también interesantes) probablemente no podré dar cuenta de este evento en su totalidad. Anoté y contaré las que más resonaron conmigo, o con las actividades que desarrollo, y con aquellas preguntas que hoy me hago/nos hacemos desde los distintos ámbitos culturales. 

 

Las preguntas fundamentales que impulsaron el primer día de este Encuentro (y seguramente, de muchos otros encuentros y congresos desde hace un par de años) fueron sobre ¿cuál es la definición de la llamada "Gestión Cultural"?, ¿qué tareas abarca?, ¿cuál es su relación con la cuestión de género?. Fuimos respondiendo, pero no pudimos delimitarlo ni definirlo, ya que es un concepto relativamente novedoso y en movimiento, pero sí pudimos arriesgar que es una actividad que abarca muchas otras tareas en simultáneo, y que no es casual que, generalmente seamos muchas las mujeres que desarrollamos estos trabajos. Y escribo “muchas”, porque uno de los objetivos de esta red es generar, a su vez, redes de gestoras en cada país latinoamericano para poder trabajar en conjunto. Una de las primeras acciones a realizar, consiste en generar una encuesta para saber cuantas somos, dónde estamos, qué hacemos, cuáles son nuestras problemáticas y necesidades entendiendo los distintos territorios y sus complejidades y así, ir avanzando, con metas a largo plazo, al reconocimiento de nuestra tarea como trabajadoras de las artes y las culturas.

Pensamos que la gestión cultural tiene la particularidad de que para desarrollarlo de la mejor manera posible es necesario trabajar desde el afecto y el cuidado, ya que trabajar con las artes y las culturas implica trabajar con las sensibilidades, pero también es poder desarrollar un perfil en donde podamos organizarnos para tener en cuenta, entre otras cosas, con qué tiempos y recursos materiales y no materiales contamos para poder llevar a cabo las ideas. También surgieron otras preguntas sobre cómo poder sostener eso que nos gusta hacer bajo este sistema, en un contexto donde las derechas avanzan, qué dificultades encontramos, cuáles son las diferencias y similitudes que encontramos en nuestros países latinoamericanos, como podemos trabajar en red y por qué es necesario poder trabajar en red hoy. 

 

Charlas y círculos de la palabra

 

 

 

En el diálogo de Gestoras: "Modelos de organizaciones, asociativismo, cooperativismo y sindicalismo en Latinoamérica" se dieron a conocer distintos modelos de cooperativismo en Uruguay. Por un lado, se habló del funcionamiento de una cooperativa de artistas, una herramienta institucionalizada que fue logro de años de lucha por parte del sector cultural, creada a partir de la Ley del sistema cooperativo en Uruguay  (N° 18.407 en 2008). Esta legislación permite, entre otras cosas, que un artista sea monotributista y solo aporte en los períodos en que realiza su trabajo. Las cooperativas de artistas reconocen la tarea artística como trabajo, que incluyen a los y las artistas en la seguridad social. Sí querés conocer en profundidad de qué se trata esta cooperativa, acá te dejo un video que presentaron las investigadoras Melina Romero y Sofía Etcheverry durante el diálogo. “10 años de cooperativas de artistas”: https://youtu.be/TIYiLqO-lGk 

 

Por otro lado, estuvo presente una voz disidente a esta propuesta institucionalizada: la Murga Cero Bola, integrada por veinte mujeres ("que voy a hacer si se me desabrocha el traje, tiene más sitio en mi pecho la emoción y a mucha honra me acomodo los breteles, llevo una teta sobre mi corazón” https://youtu.be/xzn6rWFYGM0). Una de sus integrantes sostenía que está murga existía y realizaba su labor, más allá de la institucionalización (de hecho, no se encuentran inscriptas como cooperativa). Se puede dar cuenta entonces de una legislación que no es obligatoria y que también pueden convivir diversos modos de autogestión. 

También estuvo presente Paula Rivera, vicepresidenta e integrante de la comisión de género de INAMU (Instituto Nacional de la Música, Argentina) mencionando una plataforma llamada  Satélite LAT que tiene el objetivo de crear una red latinoamericana de mujeres en la industria de la música para mejorar la representatividad en la creación y producción musical femenina (más info: https://www.facebook.com/satelitelat20/ ). Este proyecto tiene abierta una encuesta para tener un relevamiento cuantitativo preciso sobre cuántas mujeres se encuentran hoy en la industria musical latinoamericana, Paula resaltó que “cuantificar es una necesidad para saber cuántas somos, dónde estamos, qué hacemos y qué realidades nos atraviesan para pensar acciones que se mantengan en el tiempo, porque la sobreactuación y la moda de la cuestión de género también es un arma de doble filo, entonces, hay que trabajar en serio, va a llevar tiempo, no se logra de la noche a la mañana”, resaltó además el trabajo de la Red de Gestoras y agregó que también se tienen que pensar acciones para incluir a las disidencias. 

Me fui de esta primera actividad con una frase dando vueltas: "Tenemos que poder generar economías solidarias teniendo como base el cooperativismo y las asociaciones entre pares, independientemente de los gobiernos y contextos". 

 

Otras charlas y círculos de la palabra fueron: "Situación laboral y artística de las mujeres trabajadoras de las culturas y las artes", "acciones contra el acoso laboral y sexual en el ámbito cultural", "desafíos de las gestoras y activistas culturales hacia el 2030 y propuestas de acciones de incidencia", "Experiencias de economías creativas, autogestión y estrategias de autonomías", "activismo y movimientos de mujeres artistas en el mundo", "proyectos socioculturales con enfoque de género", "la participación de las mujeres en la gestión cultural de las artes visuales", "Comunicación y género", entre varios otros.

 

Asamblea

La asamblea fue uno de los espacios más interesantes de este Encuentro. La Red de Gestoras presentó un relevamiento con los temas y las propuestas que se dieron en cada conversatorio y círculos de la palabra. La sistematización estuvo a cargo de voluntarias que se ofrecieron a realizar el trabajo. Se pudo dar cuenta, entonces, de las diversas problemáticas que nos encuentran y atraviesan a las trabajadoras de las culturas y las artes en los países latinoamericanos. Entre los temas más charlados surgen: la idea de fomentar la autogestión colaborativa entre mujeres y de trabajar en conjunto entre pares;  la idea de empezar a ocupar los espacios políticos: se me viene la imagen de una compañera de Medellín que, el día anterior en uno de los círculos de la palabra pudo agarrar un micrófono e insistir con la idea de empezar a hacerlo ya que "es ahí donde se toman las decisiones que luego nos afectan y es ahi donde las mujeres tenemos muy baja representación”, nos mencionó que junto con un grupo de compañeras, impulsó un partido político llamado “Estamos Listas” (https://www.facebook.com/Listasparagobernar/) “porque las mujeres a veces creemos que no estamos listas, que nos falta: hay que romper con esa idea, por eso le pusimos a nuestro partido  ‘Estamos listas’ porque estamos listas, porque podemos hacerlo, sí no es ahora, ¿cuándo?”

En la asamblea también se habló de impulsar una “ley de jurados” que contemple una participación igualitaria; de conocer las leyes de nuestros países, ya que hay leyes que pueden favorecer el desarrollo de la cultura y no tenemos conocimiento sobre ellas. Se habló del lugar de las instituciones (de ocuparlas, de empujarlas). Se habló de "trabajar desde el afecto" con nuestras compañeras, más allá de todas las diferencias que nos atraviesen tanto a nivel político como así también de las formas de organización dentro de nuestros colectivos artísticos, porque también es una manera de cuidarnos y reconocer nuestro trabajo, trabajar desde el afecto, es trabajar desde la conciencia y entender que la tarea de la gestión cultural es  también una tarea más dentro de las múltiples actividades que tenemos en nuestras vidas, tanto dentro como fuera de casa. También se habló de generar espacios para potenciarnos; desde la Red de Gestoras, preferían usar la palabra "Potenciar" antes que "Empoderar", ya que podemos motivarnos entre mujeres y disidencias, generar espacios de encuentro para compartir nuestros saberes y experiencias, ver qué cosas tenemos en común, cuáles son nuestras falencias, de qué manera podemos desarrollar nuestra tarea de Gestoras culturales  lo mejor posible en los ámbitos en que cada una se desempeña. 

 

También se armó un documento a modo de manifiesto,  en dónde todas pudimos sugerir, cambiar, agregar ideas, conceptos, palabras, para pensarnos como una red de gestoras a nivel latinoamericano:

 

“Somos una comunidad de mujeres y disidencias, gestoras, creadoras, productoras, directoras de proyectos, músicas, artistas multidisciplinares, visuales, comunicadoras, educadoras, audiovisualistas, curadoras, investigadoras, trabajadoras de todas las áreas y cadenas del quehacer artístico cultural, hemos sido autoconvocad@s por la necesidad de unirnos y ser parte de los movimientos feministas, que entre otras demandas busca equidad y justicia para todas y todes las mujeres y disidencias, además de visibilizar, potenciar y articular nuestro trabajo, como una herramienta fundamental para la transformación social.

Somos una red transversal y diversa en la que participamos; mujeres, lesbianas, travestis, transexuales, transgéneras, comunidades indígenas y pueblos originarios, mujeres y disidencias con diversidad funcional, y desde ahí, nos consideramos al unísono “Trabajadoras de las Culturas y las Artes”, y juntes tomamos posicionamiento político para levantar nuestras demandas sociales y laborales, apelando a los derechos Humanos de equidad y respeto y de esta manera construir un mundo más inclusivo y respetuoso.

Las mujeres y disidencias, en sus diversas identidades, vivimos un contexto que nos violenta y nos mata. La gestión de las culturas es un ejercicio colectivo que tiene vida en medio de la diversidad y, a partir de ella, construimos espacios para nuestra expresión política.(...)”

 

El manifiesto se puede leer completo en esté link: https://www.facebook.com/notes/gestoras-red-y-encuentros-de-trabajadoras-de-las-culturas-y-las-artes/manifiesto-2019-red-internacional-de-trabajadoras-de-las-culturas-y-las-artes/2359408447680317/

 

Por último,  se alertó sobre la alta tasa de precariedad laboral que nos afecta como trabajadoras de las culturas en latinoamérica. La mayoría de las allí presentes realizamos nuestros trabajos en el ámbito cultural de manera voluntaria, ad honorem o financiados a través de subsidios (en donde se otorgan montos que no llegan a cubrir un salario básico), o logramos hacer estos trabajos gracias a otros trabajos estables que permiten sostenerlo. Estos resultados fueron arrojados gracias a la encuesta producida desde la Red de Gestoras en el momento de la inscripción al Encuentro, analizando el perfil de las 700 mujeres allí presentes, entre las que se encontraban compañeras de Brasil, Chile, Uruguay, Argentina, Colombia, México, Bolivia y Perú. Este dato no resulta menor,  muchos de estos países están siendo gobernados por un neoliberalismo feroz, donde el desempleo crece y la pobreza aumenta, donde los presupuestos destinados a la cultura son recortados, donde los ministerios pasan a ser secretarias o simplemente desaparecen de la noche a la mañana, en donde artistas y colectivos, de los grandes centros y de las periferias son censurados y perseguidos, es decir, actualmente en los gobiernos de nuestros países latinoamericanos la cultura es vista como un peligro y también como un gasto a erradicar. Al problema de la situación actual de la cultura, se le suma que las mujeres históricamente cobramos menos que los varones por igual trabajo, la inestabilidad económica del trabajo artístico, la multiplicidad de campos que abarcan la tarea de la llamada "Gestión Cultural" (concepto relativamente nuevo al que todavía cualquier definición no alcanzaría a dar cuenta de toda su naturaleza), la des-valorización a nuestra tarea. Todos estos factores nos podrían ayudar a pensar la precarización laboral actual que nos afectan como trabajadoras de las culturas y las artes en latinoamérica. 

 

Transformar, potenciarnos

Un cambio cultural desde una perspectiva feminista, pensé. 

Y pensé en la palabra cultura, un concepto que puede ser transformadora de realidades, una palabra compleja y cargada de significaciones. Cultura, es también allí donde se ancla persistente el patriarcado. Cultura, es también donde podemos encontrar resistencia y ahí fue donde, una vez más compruebo que la salida es colectiva y feminista. 

Muchas de las presentes nos fuimos con la sensación de que ese encuentro era necesario, de que debíamos de llegar todas y todes, de que sin embargo, las que estabamos ahí éramos privilegiadas de poder participar. Nos fuimos con ganas de poder generar redes para reincidir en nuestros territorios, sabemos que la tarea no será fácil. También nos fuimos con la sensación de estar en el camino correcto para lograr una transformación colectiva, desde la cultura, desde el feminismo, para transformar nuestros territorios, para transformar el mundo.

 

 

Mas info:

http://www.gestorasenred.com

https://www.facebook.com/gestorasencuentro

 

Por Liliana Gutierrez



 

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