LOS VERSUS

Los escenarios que presentan las ciudades y las renovadas dicótomas con esencia de deseos, que antes de materializarse, se discuten de cierta manera en la sociedad. Tienen figuras chinescas que asoman. Es ahí donde aparecen los versus. El individualismo versus lo comunitario, la competencia descarnada versus la reciprocidad, la meritocracia versus el crecimiento colectivo y la tasa de ganancia versus la solidaridad. Y la más ostentosa, la renta extraordinaria versus la distribución. Estas dicótomas no son nuevas, están encriptadas en viejos renovados relatos. Y las miradas, incluso para sostener estos conceptos, llevan espíritus de clase. Es decir, según donde estés parado económica y culturalmente (no ideológicamente) será la magnitud y dimensión de estos conceptos.

 

 

 

Sobradas muestras se presentan en los medios, sobre la unidad de clase, sobre todo de la clase alta. El estado por su parte, en un gran esfuerzo por desplumar el neoliberalismo enquistado en la sociedad, hasta en los razonamientos, se inclina por una postura socialdemócrata a la vieja usanza, salvo que no se respalda en derechos universales, sino que apunta a revertir las transferencias de dinero, esta vez hacia los sectores vulnerables, sin que esto implique una gran desconcentración de la riqueza, riqueza generada por todos y acaparada por algunos. El abroquelamiento de la clase dominante es muy fuerte. 

 

Si se toma como bisagra esta pandemia, que deviene en una gran crisis económica, quizá la más grande de la historia del sistema capital, se nos hace difícil imaginar un postcapitalismo e incluso alternativas de convivencia. Nadie duda de la capacidad del sistema para reconvertirse, pero esta crisis pone en evidencia la ausencia de derechos humanos universales, con los cuales el capitalismo no está dispuesto a convivir. Alguno de ellos tan básicos y elementales como la alimentación, la salud, la educación y el hábitat.

 

Las teorías políticas, muy bien fundamentadas, sostenían que un estadío superador del capitalismo, era el socialismo. Ante la caída del llamado socialismo real, produciendo el fin de la polarización mundial y habilitando la globalización, prácticamente hegemónica, los teóricos occidentales se aseguraron de dar por tierra lo del socialismo superador, no muy convencidos pero si convincentes. Un intento de respuesta fue, principalmente en el continente sudamericano, un socialismo del siglo XXI. Que intentaba traer a escena a los excluidos[1] sin alterar demasiado a los incluidos[2] que actúan muchas veces como tapón, dado que piensan que no hay tanto para redistribuir, o mejor dicho, solo creen en una forma de redistribución. El asunto es que no se cuestionaba el modo de producción capitalista, factor fundamental para concebir otro reparto de la riqueza. El otro elemento del socialismo del siglo XXI, es la plurinacionalidad, la pluriculturalidad, que es una forma de concepción distinta a la concebida culturalmente. Implica reconocimientos y aceptación étnico/cultural, autodeterminación, autogobierno, convivencia en la diferencia, conciencia sobre valores distintos, como distintos tiempos de asimilación.

 

Si prestamos atención a todas las intervenciones de los líderes mundiales, líderes políticos, financieros, religiosos, etc., hablan que una vez superada la pandemia, las “cosas” no serán iguales. No hablan del fin del capitalismo, ni de la reconversión de este, pero si de un nuevo orden, financiero, estructural, político, social y ¿de derecho? Muchas voces adolescentes señalan que el sistema de producción capitalista está arruinando el planeta, que los recursos son finitos, que el patriarcado es sinónimo de muerte, que el colonialismo sobre todo el mental y subjetivo carece de sentido, que el hambre y la pobreza son más letales que el/los virus y que la emancipación debe tener carácter colectivo, sino es mera repetición de ciclos.

 

Los versus señalados al principio empiezan a dejar de ser nociones y van tomando dimensión de ideas y como dice el dicho, “las ideas cambian el mundo”.

 

Luis Daniel Godoy

Liceniado en Urbanismo

 

 

Notas al pie:

 

 

[1] La forma era redirigiendo ingresos a los sectores más vulnerables, destinar recursos financieros por medio del estado.

 

[2] Sobre todo a los apenas incluidos, que con sus ingresos solo se acercan o escasamente superan la línea de pobreza.

 

 

 

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