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LA NAVEGANTE DE HISTORIAS

  Voy a empezar, no por donde empieza la historia de mis viajes, pero si desde que estoy navegando por los canales de Europa.

 

 

  

  Todo empieza después que estoy en Palma de Majorca con mi novio buscando trabajo por las marinas y donde están todos los barcos y yacht de lujo, hablando, caminando y caminando sin parar de marina en marina, encontré este trabajo lo cual me llevo a tener que tomar un avión hasta Eindhoven Holanda, palabra que nunca había escuchado, de ahí bus hasta la estación de tren, de ahí tren hasta Maastricht, otra ciudad que nunca escuche y de ahí un taxi hasta Liege que ya es Bélgica, para esto elegí un taxista Marroquí  que habla su Duch (lengua holandesa)  muy marroquí, él se tenía que comunicar con el capitán para la dirección exacta de donde yo iba, todo esto con mi ingles normal tratando de entender  el inglés Duch y más el marroquí que hablaba Ducht y nada de inglés pero si un poco francés, así que por medio de señas  y pocas palabras el me llevo hasta donde tenía que ir, ese viaje fue muy chistoso toda la conversación en francés ducht,  así llegue a Bélgica y me embarque  en un Penich de 30 metros de largo, en pocas palabras un barco que navega solo por los canales y de luxuri estile.

 

  Ahí empieza otra historia, conocer la tripulación y el elegante hombre para el que trabajo que no puedo dar su nombre por reglas de seguridad y su raramente bella secretaria. Hasta ahí el viaje muy cansado, las ciudades urbanizadas, muchas estaciones de bicicletas, muchas bicicletas, eso me llamo la atención y los edificios normales hasta Maastricht que ya su onda era un poco más antigua.

 

  De Liege seguimos bajando en dirección suroeste por un canal por los pueblecitos de Bélgica, al principio un par de fábricas y lugares muy desolados no hacían el paisaje lindo pero mientras más nos acercamos a Francia y las montañas comenzaban a crecer todo se volvía más interesante, cada villaje o pueblito tenía su propio castillo y eso era mágico e increíble, el estilo muy céltico algunos y ya muy antiguos pueblos de 1000 años de antigüedad casas de 500 años 300 años o más, el más viejo que vi fue Maastricht con 2451 años de antigüedad (o eso me dijeron) con castillos y fuertes para cubrirse de los ataques que venían por los canales ya que el principal negocio en esos tiempos era el mercado por los canales y tenían que defenderse que los ataquen, cada noche el barco amarra en un pueblo para dormir, donde yo después de servir la cena puedo ir a caminar y conocer y así conocí los bares y cervezas de cada pueblo, que tengo que aclarar las mejores cervezas que he probado, con sus habitantes que no tenían menos de 40 o 50 años, gente muy amable y asombrada por dos extranjeras, con mi compañera marinera, en su pueblo tan escondido y una argentina que de tan lejos da mucho más asombro.

 

 

 

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