LA CULPA ES DE QUIENES TRABAJAN

¿Desde cuándo cargamos con la culpa, de que si no trabajamos, el mundo caerá en un caos?

Resumen de la semana, de Evangelina Aybar (2009) Técnica: Acrílico sobre tela

 

Los trabajadores, los obreros del mundo, cargan con la culpa de que para que el mundo funcione, será gracias al esfuerzo de ellos, a su trabajo y que su sacrificio es un valor importante para la humanidad y para generar capital. ¿Pero qué pasa si ese valor invaluable de los obreros conlleva su propia muerte? ¿Quién será el motor del mundo de donde se generará el capital?

 

La historia tiene muchos ejemplos del sacrificio de los seres humanos, que en pos de su trabajo, la rueda del sistema capitalista los necesita. La ambición de cuidar este capital, fundó y creó los Estados Modernos, para que sus leyes protejan la propiedad privada. Las constituciones del mundo, sus cartas Magnas, sus estatutos regulatorios, defienden los intereses de la propiedad y regulan los derechos del trabajador, para cuidar a los dueños de los medios de producción.

 

Pero ¿la culpa dónde se genera? Si tomamos el mandato bíblico “El Hombre se ganará el sustento con el sudor de su frente”, pero ese sudor se genera en la propiedad de otro, genera capital para otro y él, solo se queda con un salario mínimo que sirve para su sustento sin poder acceder a los privilegios de su empleador.

 

La ambición desmedida de los patrones exige a los Estados Modernos, que la rueda del sistema capitalista no frene, cueste lo que cueste. Por otro lado, antes de que existieran los Estados Modernos, los dueños de la tierra, los señores feudales, los Reyes, sostenían que su propiedad y sus mandatos provenían de un poder Divino, que Dios les había ungido su poder para mandar sobre el resto de los mortales y que todo era su propiedad, hasta los hombres y mujeres sobre la tierra, estaban bajo sus deseos y órdenes, ya que les pertenecían como parte de su capital.

 

Esta idea de Poder Divino, de que dios es parte de los mortales o que solo algunos portan con ese poder y que el resto somos sus hijos y le debemos obediencia, pertenece al mito de la historia de la humanidad. Siempre hubo Reyes ungidos por Dios, que tomaron decisiones sobre el resto. La vida de los hombres y mujeres lleva en su ADN, de que alguien es superior y tiene la potestad de decidir nuestros destinos, ya que hay un mandato divino, y no cumplirlo tiene un castigo, una pena, una ley divina no cumplida nos quita la paz de nuestras almas.

 

Pasaron miles de años, los Reyes cayeron, el sistema Feudal se convirtió en sistema capitalista, pero ¿los dueños del capital dejaron de tener el poder Divino? o ¿las leyes que están plasmadas en las cartas Magnas de los Estados, son los libros santos con mandatos divinos que plantean las culpas a los trabajadores para seguir moviendo la rueda de la fortuna?

 

Cuando nos liberaremos de la culpa divina, cuando obtengamos nuestro perdón en el ADN de los hombres y mujeres de la tierra, nuestro trabajo dejará de ser un sacrificio para los dueños del capital, para solo ser nuestro y no de otros.

 

Por Marcela Encino, profesora de Historia (UNGS)

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

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