GRABOIS: "NUESTRA MISIÓN ES PONER LA ECONOMÍA AL SERVICIO DEL PUEBLO"

En la presentación del Programa del Buen Gobierno, Juan Grabois, referente de CTEP y del Frente Patria Grande (FPG), planteó ciertos lineamientos que guiaron la formulación de los programas que desde el FPG proponen para el próximo gobierno argentino.  Sostuvo que como primera misión se debe poner la economía al servicio de los pueblos.

Fotografía: Martín Hamm

En la Facultad de Medicina, con aula colmada, el dirigente recordó el 2do encuentro de los Movimientos Populares realizado en Bolivia en 2015. En esa reunión entre el Papa, los movimientos de todo el mundo y Evo Morales, si bien se plantearon gran cantidad de cuestiones y consignas, destacó tres misiones que se proponen las organizaciones del mundo en el mediano y corto tiempo.

 

La primera está relacionada a poner la economía al servicio de los pueblos. Grabois resignificó el término por el de democracia económica.

 

“Tenemos que trabajar para poner en agenda la democracia económica y eso es la distribución de la riqueza. La democracia política sin democracia económica está en crisis. Para nosotros la democracia económica es inseparable del programa de Tierra, Techo y Trabajo: economía popular, integración urbana y agricultura familiar indígena”.

 

Como segunda misión: “Construir la unidad latinoamericana”. Recordó que en ese encuentro de movimientos y el Papa se hablaba de “unir a nuestros pueblos en el camino de la paz y la justicia”.

 

“El internacionalismo latinoamericano es una prioridad y debemos reconstruir ese sentido emancipatorio de unidad latinoamericana que tuvieron nuestros próceres. El peronismo tuvo una claridad absoluta con la necesidad estratégica de la unidad latinoamericana, desde el Tratado del ABC de Perón, hasta Néstor, y los líderes del siglo XXI como Chávez, Evo, Correa, Lula, hicieron un gran trabajo para construirla y nosotros tenemos el gran desafío de retomarla y desarrollarla”.

 

Por último, destacó que la tercera misión está relacionada al rol de la Ecología integral. “Todo el mundo lo dice y es un dato de la realidad: este sistema no sólo descarta y destruye, sino que nos está llevando a una situación catastrófica. Las contradicciones las tenemos que estudiar bien. Porque ¿cuál es el modelo de desarrollo que le vamos a proponer a nuestra generación? A mí me gusta más la idea de desarrollo comunitario, me gusta más la idea de entablar una lucha cultural para cambiar los patrones de consumo, no me gusta que midamos nuestra calidad de vida por indicadores de consumo que suenan más a consumismo que como consumo. Y aunque el problema hoy es la emergencia alimentaria y la crisis socioeconómica, sí es un problema de perspectiva política para nuestro sector. Un modelo de desarrollo que no sea extractivista, no sea consumista, que busque otros patrones de vida y cambiar la vida, cambiar la cultura”.

 

Fotografía: Guillermo A. Meana Morales

El dirigente aseguró el mercado no va a resolver los problemas de los compañeros y compañeras de la economía popular, y el empleo público tampoco. “Nos quedan 6,7 millones de la PEA afuera. Hay una porción de la población que se inventó su propio trabajo y requiere procesos de distribución de la riqueza y valorización de ese tipo de actividades para tener derechos. Para que tengan derechos hay un 1% que tiene que tener menos privilegios”.

 

Grabois comenzó su intervención analizando la coyuntura internacional y citó al papa Francisco quien dijo que “estamos viviendo una tercera guerra mundial en cuotas, en partes”. “Con esa frase se refería al medio oriente, es decir al desastre que fue la política de intervención cívico militar norteamericana en Irak y en Siria que fue hace poco y dejó cientos de miles de muertos y destruyó países que funcionaban y que quedaron lugares absolutamente invivibles. En Irak hay zonas verdes donde viven los estadounidenses y después todo lo otro es un caos”, comentó Grabois.

 

Y comenta sobre la llegada de la tercera guerra en cuotas a Latinoamérica: “Tomo conciencia de esta situación a partir de lo que sucede en Brasil y en Ecuador. Empezamos a ver un diseño de un proceso que tenía por objetivo desarrollar la cuota latinoamericana de guerra mundial de la que habla Francisco. Es una guerra cuyos actores no están del todo determinados. En EEUU están pasando cosas muy raras, por ejemplo, el 70% de los jóvenes piensa que el socialismo es mejor que el capitalismo. Es una guerra del Gran Capital, o del Imperio (capitales internacionales, estados imperialistas), una ofensiva de los poderes concentrados que dominan este mundo para subordinar a los pueblos a sus lógicas. Y el capítulo latinoamericano de eso tenía que ver con la ofensiva contra los procesos del siglo XXI. Ese análisis nos lleva a la conclusión de que nosotros teníamos un bando, una misión y un objetivo que cumplir, estoy hablando de hace un año y medio”.

 

Y en ese sentido, Grabois reconoce que en Argentina “hace un año y medio había una envestida tan feroz para destruir a Cristina en Latinoamérica que cualquier militante que tiene una perspectiva de enfrentar a los poderes concentrados, intuitivamente tenía que ponerse de ese lado, pero no era lo que sucedía.  No aparecían actores nuevos poniendo el cuerpo en esa defensa contra el programa hemisférico de subordinación de la Patria Grande.

 

Comenta que la fundación del Frente Patria Grande tuvo como principal fundamento táctico y estratégico la defensa de los procesos populares latinoamericanos, “veíamos que era la tarea más importante de la etapa, porque veíamos cuál era la disputa que se abría y porque veíamos que no se podía derrotar al neoliberalismo en Argentina sin la principal dirigente del campo nacional y popular que es Cristina”, sostuvo el dirigente.

“Hay rencores irracionales que explican una parte de nuestra historia, no todo se explica por los conflictos de clase, ni por la lucha económica. Nuestro argumento era: cómo va a haber un frente que derrote al neoliberalismo si en ese frente no estaba el sentimiento de los más sencillos, los más humildes, donde en general radica la sabiduría de los pueblos”.

 

Afirmó que está seguro que lo que hizo ahora Cristina va a quedar en la historia de nuestro país. Y reflexionó sobre la delegación de responsabilidades políticas: “Tenemos que tener claro que una de nuestras debilidades radica en la dificultad objetiva de transferir ese liderazgo a otra persona, no se hace por decreto eso. Este fue un debate en Bolivia, no es fácil y no se resuelve de un día para el otro. Sin embargo, Cristina lo hizo con un acto de renuncia personal, en un mundo donde nadie renuncia a nada. Y apunta a esta necesidad de que las cosas se vayan renovando, porque lo que se estanca termina mal”.

 

Retomó lo que dijo Itai Hagman. Flamante diputado nacional por CABA, quien dijo que tenemos que defender la unidad y si no es por amor que sea por el cagazo que nos tiene que dar lo que pasó en Bolivia.

 

“Estamos en una situación social y financiera mala y pésima. Lo único que tenemos hoy es la unidad política para plantear una serie de desafíos. Si esa unidad política no se sostiene, los problemas socioeconómicos y financieros van a poner en crisis este gobierno que, aunque no sea 100% lo que queremos es nuestro también. Por eso tenemos que cuidar este Frente. Eso no significa que no podamos plantear nuestras propuestas, nuestras ideas, y trabajar para que eso suceda. Decirlo y hacerlo. Más importante que criticar a los demás es trabajar para que sucedan”.

 

 

Por Mercedes García, licenciada en Comunicación y maestranda en Economía Social (UNGS) - garcia.mercedes.m@gmail.com

 

 

 

 

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