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GENTRIFICACIÓN: CIUDAD, VIVIENDA Y FAMILIA

 

Mi amigo Luis me pidió que escriba sobre los procesos de gentrificación que suceden en nuestras ciudades. Escuchó en una charla el caso del mercado del abasto, hoy conocido como el shopping del abasto y le despertó la curiosidad. Para que no se quede sólo con la curiosidad, voy a relatar qué sucedió con el famoso mercado, pero antes haré una breve descripción del significado de la palabra gentrificación, y de cómo ocurre en nuestras ciudades. Después voy a relacionar el proceso, si me permiten los paralelismos, con la vivienda y la familia.

 

Para realizar la nota, hice los deberes e investigué algunos conceptos de intelectuales contemporáneos y otros no tanto. Para que no digan que lo que expreso no tiene sustento teórico, me resguardo en las palabras de  David Harvey que dice: “Las formas espaciales han sido tratadas aquí no como objetos inanimados dentro de los cuales se despliegan los procesos sociales, sino como cosas que contienen procesos sociales en la misma medida en que los procesos sociales son espaciales”.

 

Por Nahuel Godoy

 

  

Gentrificación (Ruth Glass; Londres, 1964)

 

El término proviene del inglés Gentry, que denomina a un grupo social de altos ingresos, una élite social y económica, un grupo de burgueses. Respecto al término encontré varios debates en cuanto a su significado en español: elitización o aburguesamiento. Nos quedamos con el inglés por su legitimación en el sentido común o académico.

 

Hablando mal y pronto, podemos denominarlo en nuestro lunfardo criollo como “chetificación”. El proceso de gentrificación aparece en las ciudades postindustriales, apela al cambio de un sector de la sociedad por otro con ingresos económicos superiores. Sin embargo, como describiré más adelante, se puede transpolar a otras dimensiones, como la vivienda y la familia.

 

El fenómeno comienza a tener mayor impulso luego de la crisis del sistema productivo denominado “fordismo” en la década del ¨70. Por aquellos años de crisis y cierre de industrias, grandes áreas industriales fueron deteriorándose y quedaron vacantes y obsoletas. La población que reside en el lugar queda inmersa en la desocupación general sin posibilidades de refundar el área. Generalmente estas zonas se encuentran cerca de grandes centros urbanos, por lo que potencialmente esconden un valor muy elevado del suelo, siempre y cuando se den dos factores: expulsión de los sectores populares residentes y remodelación de edificios destinados a vivienda y comercio.

 

Glass (a quien se le acredita el término) describía así el proceso en la Londres postmoderna:

 

"Uno a uno, muchos de los barrios obreros de Londres han sido invadidos por las clases medias. Míseros, modestos pasajes y cottages –dos habitaciones en la planta alta y dos en la baja- han sido adquiridos, una vez que sus contratos de arrendamiento han expirado, y se han convertido en residencias elegantes y caras. Las casas victorianas más amplias, degradadas en un período anterior o reciente –que fueron usadas como casas de huéspedes o bien en régimen de ocupación múltiple- han sido mejoradas de nuevo. Una vez que este proceso de "gentrification" comienza en un distrito, continúa rápidamente hasta que todos o la mayoría de los originales inquilinos obreros son desalojados y el carácter social del distrito se transforma totalmente."

 

El caso del Abasto de Buenos Aires no se aleja de este proceso. Era un centro comercial donde se recibía la mercadería proveniente del interior del país para abastecer a la ciudad de alimentos y bienes. Luego de la crisis del año 1989, el Hogar Obrero (dueño del mercado) no pudo seguir manteniendo su estructura y fundió. Con el paso de los años el edificio fue remodelado y hoy es el principal shopping de la ciudad de Buenos Aires. Esto implicó un cambio en usos y costumbres que se daban en el espacio del barrio del abasto. Si en sus entrañas se atribuye al “morocho del abasto” por Carlos Gardel, haciendo referencia al público obrero y popular que asistía al lugar, con sus cantinas, sus bares y comercios, en la actualidad ese paisaje cambió y las grandes marcas se disputan el puñado de comercios linderos al barrio. La población residente dejó de ser obrera y popular, para convertirse en exclusiva y merecedora de vivir cerca del shopping, las grandes marcas y la "ciudad mágica”.

 

Vivienda y Familia

 

Utilizaré el concepto de gentrificación para ligarlo a otras dos instituciones muy fuertes, casi irrompibles de nuestra sociedad contemporánea: la vivienda y la familia. Nuestra vida moderna en las grandes urbes nos lleva a la individualización de nuestros problemas, como así también de nuestros éxitos. El sujeto colectivo, pacífico y amable quedó en un escenario lejano. La vida post moderna nos ofrece individuos especializados, capacitados, pensantes y reflexivos. Claro que también tenemos la otra cara de la moneda, individuos despolitizados, egoístas y autoritarios. Pensantes o no, lleva el hombre expulsado a tener racionalidad y especulación de lo que sucede en su entorno para afrontar la supervivencia.

 

La vivienda es una institución clave para nuestra vida, por detrás de la familia. Respecto a la expulsión Engels plantea, sin hablar de gentrificación, pero sí de un incipiente proceso de industrialización:

 

 “El resultado es que los obreros van siendo desplazados del centro a la periferia; que las viviendas obreras y, en general, las viviendas pequeñas, son cada vez más escasas y más caras, llegando en muchos casos a ser imposible hallar una casa de ese tipo, pues en tales condiciones, la industria de la construcción encuentra en la edificación de casas de alquiler elevado un campo de especulación infinitamente más favorable, y solamente por excepción construye casas para obreros.”

 

La familia como institución se aloja en un hogar, donde se dan los primeros procesos de sociabilización, se adquiere el lenguaje, se gesta una identidad, se forjan los valores, costumbres, culturas, usos, etc. No siempre se conformó de la manera tradicional como la conocemos hoy: papa -mamá- hijos. Más allá de los derechos adquiridos en cuanto a igualdad y diversidad sexual.

 

La familia como proceso histórico sufrió grandes transformaciones en cuanto a relaciones de parentesco y dominio. Retomamos los tres estadios que presenta el materialismo histórico: salvajismo, barbarie y civilización, donde cada una de ellas se diferencia de la otra por las innovaciones “tecnológicas” y por la forma de organización familiar. Tenemos entonces que, en las sociedades salvajes, luego de que el hombre y la mujer se descolgaran de las ramas y empiecen a alimentarse mediante pescados crudos – aquí la innovación tecnológica - los matrimonios eran grupales, es decir cualquier macho puede estar con cualquier hembra y viceversa. La mujer era quien llevaba el derecho exclusivo de los hijos por identificarse el vínculo: se sabía quién era la madre, pero no quién era el padre. Se anteponía el derecho materno sobre el paterno, el lazo sanguíneo era de madre a hija o hijo. A este proceso los autores lo denominaron: “ginecocracia”, refiriéndose al dominio absoluto de la mujer.

 

Cuando nuestra sociedad pasa del salvajismo a la barbarie, en los principios se sigue sosteniendo el derecho materno sobre el paterno. Sin embargo, al final de este estadio, en el mundo occidental, sobre todo en la antigua Grecia, cambió la forma en que la familia se organizaba y dejaron de ser matrimonios grupales por formas poligámicas, con ello el vínculo parental de los hijos, atribuyendo todo derecho al padre. Un hombre puede estar con varias mujeres mientras que a la mujer se la castiga por estar con varios hombres. Aunque en algunas tribus esta relación era inversa y una mujer podía estar con varios hombres (derecho materno).

 

La sociedad civilizada, que fue desarrollándose entre el feudalismo y el capitalismo elaboró un formato de familia monogámica, donde el hombre goza del derecho paterno y otros privilegios. La mujer sólo queda en el plano de la reproducción y el cuidado.

 

A mediados del siglo pasado, con la revolución tecnológica, el Estado de Bienestar y el “baby boom” las familias “modernas de clase media” optaron por una reproducción prolongada de la vida familiar, criar muchos hijos, adquirir una enorme vivienda con varios autos, consumir bienes de distinto tipos, si es lujoso, mejor. La familia pasa a ser el núcleo central del capitalismo, donde inventa un consumo por cada rango etario, género y cultura. La ciudad comienza a expandirse, ya que la vivienda debe ser grande y lujosa para que quepan todos los bienes adquiridos para el bienestar familiar. La ciudad expandida por un lado, generó un sentido de derecho sobre la propiedad como nunca antes. Por otro lado, genera marginalidad, obreros que no acceden a su propiedad son expulsados de la nueva ciudad, segregados y sepultada su historia como no consumidores, no propietarios, no plausibles de derechos.

 

Hasta aquí el capitalismo produjo millones de industrias en las ciudades, sin importar impactos ambientales, gastos energéticos, salud de los trabajadores. Hasta la crisis del fordismo o la recomposición industrial de Alemania y Japón o el surgimiento de China como productor industrial. Los que ganaron nos dijeron que fue el modelo fordista quien fracaso: – brevemente: crisis del petróleo, países productores se agrupan en carteles como la OPEC y alzan el precio del combustible, el fordismo se caracterizaba por fabricar objetos muy grandes y de mucho consumo energético-. La crisis en los procesos productivos, la globalización, Internet, el miedo del fin del mundo, la escases de recursos naturales y sobre todo el neoliberalismo afectaron a la familia “moderna de clase media” ¿Cómo la afectaron? En la vivienda  ¿Y por qué digo que la afecta? porque sin vivienda no hay familia, básicamente. La tendencia post crisis de los 70 fue la reducción de las familias numerosas. De pasar a tener como mínimo 5 o 6 hijxs en la década del 50 a tener un promedio de 2 hijxs en la década del 90´ y a 1 solo hijx en la actualidad. Crisis en la ciudad, crisis en la vivienda, crisis en la familia ¿crisis en el capitalismo? Quizás la revolución se dispare por este lado…

 

Entonces me pregunto ¿Qué sucede si a la hora de crear sujetos no contamos con ese espacio? ¿Qué tipo de personas crea la sociedad de cara al futuro? Si la familia es el pilar del sistema capitalista ¿cómo sufrirá el proceso de gentrificación familiar? Sin caer en la banalidad, pensemos en una sociedad sin familia, las personas crecerán inertes, más individualistas y con menos carga ética. ¿Es lo que el capital pretende? Sin embargo, es una contradicción que pensemos puede llevar al fin del sistema. La sociedad es cíclica, los procesos son cíclicos, la vida moderna es cíclica ¿Hasta cuándo los jóvenes, que hoy dicen que no les importa nada, cuando tengan su vida desarrollada sigan con la tradición de los valores familiares?

 

Si la vida moderna tiende a individualizarnos, si el capital nos expulsa de nuestras viviendas, ¿tiene sentido que la institución Familia siga en pie? Y si entra en desuso como un espacio abandonado de la ciudad, ¿cómo será la familia del futuro?

 

Para finalizar, me quedo con las palabras de Lewis Morgan que dice:

 

“La familia, es el elemento activo; nunca permanece estacionada, sino que pasa de una forma inferior a una forma superior a medida que la sociedad evoluciona de un grado más bajo a otro más alto. Los sistemas de parentesco, por el contrario, son pasivos; sólo después de largos intervalos registran los progresos hechos por la familia y no sufren una modificación radical sino cuando se ha modificado radicalmente la familia”.

 

 

 

 

 

 

Nahuel Godoy

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