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FMI NO SON SÓLO TRES LETRAS

Los 50 mil millones de dólares no son el problema, además de que incrementa nuestra deuda externa. El problema son las condiciones en que le prestan a Argentina: ajuste, más ajuste y fin de la intervención del Estado en la economía. No sólo eso, encorseta al gobierno nacional en una situación de que cada vez que necesite “salirse del ajuste” por cuestiones sociales, deban consultar.

 

 

Esto último es lo peor. No sólo perdemos soberanía monetaria y fiscal. Perdemos la capacidad de reacción. El FMI vuelve a ser nuestro presidente no electo.

 

El déficit que hoy existe no es herencia. Es el resultado de las políticas adoptadas; es resultado de la política fiscal deliberada de desfinanciamiento del Estado. La eliminación en los derechos de exportación (retenciones) de la minería y del agro (salvo en la soja) no son otra cosa que eliminar fuentes de ingreso.

 

El déficit no es sólo porque el consumo público es alto, también lo puede ser porque la recaudación es baja. Entonces, porqué en vez de seguir ajustando a lxs mismos de siempre con quita de subsidios, se empieza a ajustar a quienes hoy se están beneficiando de la timba cambiaria y financiera. ¿Nos fue mejor permitiendo la timba? No, es más, siguió dejando en una situación de fragilidad al BCRA.

 

El condicionamiento del FMI se traduce en baja de la obra pública, en disminución del empleo público, aumento de la pobreza y en una disminución del ritmo de crecimiento de los salarios (perdiendo contra la inflación, claro). Por qué se piensa que está bien hacer lo que se hace, por qué someter a la sociedad en pos de “generar condiciones de mercado”. El mercado es más importante que la vida de las personas, al parecer.

 

El financiamiento del déficit no es menos malo que la monetización del mismo. Mientras que en el segundo puede llegar a suceder que se reacomoden los precios relativos, en el primero estamos restringiendo a las futuras generaciones a pagar una deuda que se tomó para cumplir con obligaciones de corto plazo. No tiene sentido.

 

Como si esto fuera poco, se propone profundizar la “independencia operativa y financiera” del banco central, prohibiéndole no sólo intervenir en el mercado de cambios, sino que, además, lo inhabilitan para financiar al Tesoro. Sigue subyaciendo que la inflación es un fenómeno MERAMENTE MONETARIO, cuando quedó en evidencia que no lo es. La tasa de interés está en el 40% y la inflación no baja. Y eso es porque hay otros desencadenantes que no están siendo contemplados ni atacados. Lo único que se busca es que el ajuste apague la inflación porque eso implica contraer la economía. Pero la inflación va a bajar por esto mismo, no porque estemos apagando la base del incendio.

 

Mientras no se siente en la mesa de discusión el impacto que tiene el tipo de cambio y la concentración de la estructura económica en el nivel general de precios, no se va a poder adoptar una política (o varias) antiinflacionaria seria y efectiva. Estos neoclásicos siguen pensando que una variable mueve toda la economía. No sucede así en la vida real. Cada movimiento en sus curvas de oferta y demanda, dejan sangre, hambre y pobreza en la sociedad. Eso es el efecto no contemplado.

 

FMI no son sólo tres letras. Por más efímeras que parezcan estas siglas, tienen mucho poder. Tanto, que por el acceso al crédito exige condiciones (restricciones) a los países. El FMI no cambió, sigue siendo lo mismo; quizá cambió la marca del traje que usa su titular, pero su esencia es la misma: someter a los países a una teoría que no se convalida en la realidad.

 

#NOALFMI #NOALAJUSTE

 

 

 

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