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ELECCIONES: ¿LÁPIDA DEL NEOLIBERALISMO?

Si bien ganó el peronismo, más del 40% de la sociedad volvió a elegir un proyecto de país neoliberal, un modelo de larga data, que llegó a Latinoamérica de la mano de las dictaduras y sus autores intelectuales Milton Friedman y los Chicago Boys. Aunque se institucionalizó y profundizó su aplicación hace 30 años con el Consenso de Washington, continúa vigente en la vida cotidiana de la sociedad argentina ¿Qué tienen de similar el neoliberalismo de los años 90 con el gobierno macrismo de la actualidad que por voluntad popular finaliza el 10 de diciembre?

 

 

 

Si bien se le ganó electoralmente al neoliberalismo, es eso, una elección, nada más, ni nada menos.  Aquí empieza todo, cambiar la subjetividad neoliberal es el gran desafío. Jamás habrá que perder de vista que un 40% de la sociedad un 27 de octubre de 2019 volvió a elegir un proyecto de país liberal neoconservador y antipopular. Ese porcentaje ¿es mucho? ¿Es poco? En principio diríamos que es mucho porque las expectativas eran altas por lo que nos dejaron las PASO, y estaba merodeando en nuestras cabezas superar el 50%. Si bien hay que esperar al escrutinio definitivo, todo indica que no se superaría. Otro dato de esa misma realidad es que casi el 60% del electorado no votó a Juntos por el Cambio.

 

Con respecto al ballotage de 2015, más de dos millones de personas decidieron esta vez no acompañarlos. Es decir, en el ballotage del 2015 a Mauricio Macri lo votaron casi 13.000.000 (12.988.349) y en las elecciones del domingo bajó a 10.407.607, es decir, 2.580.742 que no volvieron a confiar en su propuesta. Sin embargo, aumentó más de dos millones respecto a las PASO del 11 de agosto que sólo se explican con una gran cantidad de votos que migraron, pero fundamentalmente, personas que hace 2 meses elegían a la fórmula del Frente de Todes. Personas que son conscientes de que antes vivían mejor, pero que su "corazón" o voto está con el macrismo. 

 

Un dato que no tenemos que perder de vista es que este 40-50% es histórico de la derecha argentina, sólo que antes de que existiera el PRO, las fuerzas que representaban a estos sectores solían ir separadas o no lograban acaparar esos sentimientos y valores que tiene este sector de votantes. En 2015 y 2017 se aglutinaron, y ganaron.

 

En 2019 todos los desastres del macrismo no fueron tan decisorios a la hora de votar como sí lo fue la unión del peronismo, clave para ser la principal alternativa al macrismo. Aunque está claro que la gestión macrista fue su propia enemiga a la hora de la definición de quienes dudan su voto hasta último momento.  

 

Siempre hubo un electorado antipopular que dependiendo los candidatos se balanceaban, como un péndulo, sin importar quién estuviera del otro lado, sin importar tanto sus ideas ni sus proyectos. En este momento, es el macrismo, quien apostó toda su campaña a fogonear la mecha de la grieta. como lo hizo durante los últimos 4 años.

 

Y si algo nos deja esta elección es que el sólo hecho de vivir un proyecto neoliberal no nos hace reflexionar ni entender lo que este modelo implica en nuestras vidas cotidianas.  Un proyecto que se gestó en 1989, hace justamente 30 años, conocido como los 10 puntos del Consenso de Washington, y que sigue vigente en la racionalidad imperante, en el sentido común argentino, medidas de la gestión pública y prácticas sociales. 10 puntos que Chile aplicó a la perfección, el estudiante estrella del Banco Mundial y el FMI y que hoy despierta para poner un freno a tanta irracionalidad, tanta deshumanización, y por eso su consigna “No son 30 pesos, son 30 años”.

 

En Argentina en los noventas gobernaba Menem junto a Cavallo y también lo aplicaron en gran medida pero no en su totalidad.

 

El diagnóstico que hacían las instituciones estadounidenses era que nuestros países estaban en crisis por el intervencionismo del Estado y por la incapacidad del gobierno para controlar el déficit público.

 

Ayer como hoy se intentaron realizar reformas estructurales para instaurar a nivel global el neoliberalismo. Repasaremos las 10 medidas que propusieron el Banco Mundial y el FMI para supuestamente superar estos problemas:

  1. Disciplina fiscal, ya que se consideró que los altos déficits que habían acumulado casi todos los países de América Latina habían conducido a desequilibrios macroeconómicos que hicieron entrar a la región en problemas inflacionarios. Es decir que sólo se gasta lo que se recauda, y sino se ajusta. Esta idea se sostiene con el supuesto de que el estado, al igual que el mercado en competencia perfecta tienden al equilibrio. Una de las metas del macrismo fue el "déficit cero", incumplido, pero con grandes ajustes que se proponían "que cierren las planillas de excel".

  2. Reordenación de las prioridades del gasto público: Para hacer frente al déficit fiscal se optó por reducir el gasto, más concretamente, mercantilizar lo complejo, lo que implicó ajustes en las áreas de la salud y la educación. Más y más mercado. Dejar morir a quien no tiene para remedios. Hoy ajustes en todas las áreas, reducción de presupuestos en educación y salud, pase de Ministerio a Secretarías, quita de subsidios a servicios básicos como la luz o el gas.

  3. Reforma tributaria: Basada en aumentos de los impuestos, sobre una base amplia y con tipos marginales moderados. Es decir, el impuesto adicional que se pagaba por disponer de más renta era bajo. Lo que vivimos hoy, un sistema impositivo regresivo, es decir que pagan más los que menos tienen. En los 90 implicó en Argentina el aumento de cantidad de alimentos con IVA.

  4. Liberalización de las tasas de interés: Para que fuesen establecidas por el mercado. En los 90 como ahora, se estableció el libre flujo de capitales financieros, con tasas desreguladas, lo cual significó que se pueda cobrar cualquier tasa de interés. Lo que implicó que se priorizara la especulación financiera por sobre el trabajo productivo.

  5. Tipo de cambio marcado por el mercado. El Estado no se retiró en los 90 de estas decisiones, y por eso tuvimos relativamente poca inflación. En estos años el Estado se retiró y por eso hoy en sólo 4 años el dólar pasó de valer $9 a $65. Esto fue así por apostar al capitalismo financiero, lo que implicó libre fuga de capitales.

  6. Liberalización del comercio: Para llevar a cabo una política económica orientada al exterior también se creyó necesario liberalizar las importaciones. La idea de proteger las industrias nacionales frente a “las de fuera”, se consideró un obstáculo al crecimiento. Ayer y hoy se repite la historia. Basadas en el supuesto de que la competencia es el mejor principio que puede guiar las prácticas, fundieron empresas, aumentó el desempleo y perdimos para siempre industrias que alimentaban fundamentalmente al mercado interno.

  7. Liberalización de la inversión extranjera directa: Y así aportar capital, tecnología y experiencia. Ayer se vendió todo, se regalaron empresas nacionales en manos extranjeras. Hoy: la lluvia de inversiones que nunca llegó, el extractivismo de nuestros recursos naturales y el extractivismo urbano.

  8. Privatización: Se basaban en la idea de que la industria privada está gestionada más eficientemente que las empresas estatales. Nos regalaron y saquearon, ayer y hoy. Además, hoy nos endeudaron a 100 años, nos condicionan nuestro futuro inmediato y a largo plazo.

  9. Desregulación: Se consideró una manera de fomentar la competencia en América  Latina, ya que, según ellos, era donde se encontraban las economías más reguladas del mundo. Desregular los mercados, principalmente el mercado de trabajo, lograron (ayer y hoy) volver a bajar nuestros ingresos y salarios. Destruir a los sindicatos, eliminar las paritarias. Ayer hicieron la Reforma Laboral, hoy no los dejamos.

  10. Derechos de propiedad: La que consideran más importante: la seguridad de la propiedad privada, siempre para ellos la propiedad privada estará por sobre la vida y calidad de vida de cualquier persona o ser vivo.

También hubo resistencias. Por ejemplo, ayer, como hoy, los sindicatos de la educación impidieron que se privatizara la educación en Argentina.

 

Hoy se ganó una elección pero no es ni la primera ni la última batalla de la disputa cultural. Nos siguen ganando los medios del odio, los periodistas de la desinformación, los trolls del terror. Nos queda apagar esos canales, reportar todo aquello que incita al odio, toda aquella fake new, señalar todo compartimiento egoísta, individualista y sentimiento de superioridad como prácticas de la vergüenza. Las cabezas del capitalismo y sus subjetividades siguen merodeando, cual serpientes escabullidas y parásitos en la sangre, calando en las profundidades de la mente y el accionar de las prácticas. Reemplazar mercado, egoísmo, individualismo y competencia por valores comunitarios no será tarea fácil pero sí posible.   

 

Como sociedad, la tarea más difícil: reconocer cuáles son nuestros verdaderos problemas y generar soluciones creativas, solidarias, que disputen los sentidos a la hegemonía neoliberal, a partir de construir desde la igualdad, la solidaridad, el amor.

 

Mercedes García

garcia.mercedes.m@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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