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EL LOCRO DEBE CONTINUAR

A pesar de ser 1 de mayo, los locreros y locreras trabajan. Recorrimos las calles de Los Polvorines de Malvinas Argentinas y les preguntamos por qué cocinan esta receta en este día ¿Tradición, generación de un ingreso? ¿Cómo se hace? ¿Cuáles son sus secretos? 

Si bien cada locrero/a tiene su receta, sus secretos y su motivo por el cual lo hace, comparten el momento y se reúnen frente a la olla, ya sea en familia o en grupos asociativos. Hacer un locro es toda una ciencia que se cocina en los barrios y en cada esquina donde justamente se necesita parar la olla. A fuego lento y a leña para que no se queme, contamos algunas historias de trabajadores de la economía popular que se inventan su trabajo en el territorio de Los Polvorines.   

 

La primera parada fue en la casa de Gustavo. Su patio, además de espacio de juego para sus hijes, hace unos 4 años se convirtió en restaurant-parrilla. Cuenta que es chef y que trabajó con el Gato Dumas, que solía preparar caviar, camarones y langostinos pero que nada de eso era suyo, y que trabajar en su propia casa le permite manejar sus tiempos, sus conocimientos y sus espacios. En la entrada construyó una gran parrilla donde diariamente vende asado, chorizo, pollo. En la tarea se involucra toda la familia, pero principalmente su compañera, que suele preparar papas fritas, empanadas y ensaladas. Si bien abre todos los días, el 1 de mayo, junto a un amigo y principalmente su hijo mayor, cocina Locro. "Lleva mucho trabajo, hace más de una semana que lo estoy preparando". Nos cuenta que se prepara a leña, que hierven toda la carne para que la grasa no quede en el locro, y no se te forme "una vela cuando lo comes". "Este es un buen locro porteño", afirma Gustavo. Nos convidan empanadas de carne calentitas y continuamos la recorrida.

 

En Darragueira y Gascón nos encontramos con el grupo Scout San Pablo Apóstol. Tienen 25 años de tradición de locro. Alejandra Gonzáles, dirigenta scout, nos cuenta que  la actividad del locro es "una de las más fuertes" y que le dan mucha importancia porque recaudan fondos para el campamento de fin de año. Varios grupos se juntaron el día anterior a cortar la carne, y a las 5 de mañana se encontraron para empezar a prender el fuego. Se dividen las tareas por edades, limpieza, cocina y aprenden a cocinar el locro. 

 

A diferencia de otros años, el grupo scout financió todo los ingredientes y los materiales necesarios para hacerlo. En años anteriores, unos meses antes iban solicitando a las familias de los 130 jóvenes (de 7 a 21 años) que aporten los recursos necesarios. Este año por la crisis, consideraron que ya es mucho gasto pedirles a las familias que compren las porciones.

 

El grupo se junta todos los sábados de 15 a 18.45 hs. donde también celebran la misa al final de la jornada en la Capilla. Son una de las tantas organizaciones que busca que las familias se asocien para buscar soluciones colectivas a las problemáticas cotidianas. El próximo sábado realizarán en el Campito, donde trabaja la Fundación En Acción, un encuentro de los 7 grupos scouts de la región.   

 

Seguimos viaje, nos encontramos a Claudia, ella es trabajadora de la radio AM Norteña 1520, la radio de "todos los residentes provincianos". Santiagueña, con delantal a cuadros y pañuelo en la cabeza, nos cuenta que hace "un buen guiso santiagueño para todos los  oyentes de la radio y los vecinos". La radio se ubica a unas cuadras de la Municipalidad de Malvinas y se creó en el 2004.  Claudia nos cuenta los ingredientes y las proporciones para cada olla, 3 kilos de cebolla, 1 zapallo negro grande, mucho maíz. "La situación del país está jodida, además tuve que venir en remis para poder llegar, pero nosotros, los más humildes, tenemos que lucharla día a día". 

 

En la esquina del matadero Rodolfo, más conocido como More y  Nora se ubican en un punto central para la venta del locro. El lugar estratégico lo proporciona la hermana de Nora, ya que allí es su casa. Nos dice que la situación del país anda mal, que hacen el locro "por tradición y como entrada para resolver los gastos económicos que tenemos".  "Aprendí hace 20 años a hacer locro, tratamos de venderlo barato para que la gente lo pueda consumir", nos comenta More.  


Vemos un cartel en una casa y frenamos. Atrás, en el patio, Luisa chaqueña y su yerno Pipi, misionero, mezclan los saberes y las recetas. Luisa trabajó 19 años en la Feria de Maillin. Dejó de trabajar allí porque la venta era muy poca y ahora lo hace en su casa los primeros de mayo. Nos explica que cocina locro para poder solventar los gastos de alquiler de una Iglesia. "Como está ahora la economía no alcanza y tenemos que ayudar". Pipi, su yerno, resalta que en las provincias la tradición se vive con más fuerza, se le da mayor importancia a estas fechas y la gente se sigue vistiendo de gaucho. Además "es un momento para disfrutar en familia".

 

Encontramos conflictos: la pelea es entre los más "caldudos" y los más espesos. Se suele competir por si se desarmó o no la calabaza, por el color del locro y por quién lo hace "más rico". Son las 12 y la gente ya espera con su cacerola sus porciones. Es hora de ir a casa a comer Locro. 

 

EQUIPO: 

Cámaras: Nahuel Godoy, Martín Hamm y Mercedes García

Edición: Mercedes García y Martín Hamm

Nota escrita por: Mercedes García

 

 

 

 

 

 

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