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¿CÓMO ES VIVIR A 12.000 KM DE TU FAMILIA?

Ranem Salman: un sirio que reside en Argentina visita a su familia después de 10 años.

 

  Hablar con Ranem y seleccionar sólo una parte de su relato no parecía ser la mejor opción. Con 38 años de edad, hace ya 10 años que vive en Argentina. En sus vacaciones de este año, decidió empacar valijas para 40 días y se fue a las costas del Mar Mediterráneo en Siria, para visitar a sus familiares. Pero eso no fue todo, además se casó.

 

  Los recuerdos que llevaba consigo lo acompañaron en su viaje. Sobre lo que esperaba encontrar al regresar a su país, basándose en sus memorias más preciadas, y con intenciones de transmitir como él ve la situación actual de Siria, nos contaba lo siguiente:

 

  Siria era un país lindo, vendíamos cordero, teníamos fábricas…y de eso no quedó nada. Es un país que está destruido completamente. Al volver, quería encontrarme con gente que no está más. Murieron, se fueron, o no podés verlos porque son de otra religión y ahora no podemos vernos.

 

 Hay disimilitudes entre 4 o 5 provincias donde quien controla es el Estado (representado por Bashar Al-Asad) allí hay seguridad, pero donde controlan los terroristas, de ahí  no se sabe si podés volver. El Estado controla el 70 % del territorio,  nosotros preferimos al gobierno antes que perder cosas materiales o dar la vida.

 

Es muy difícil que encuentres una familia que no haya perdido a alguien por la guerra.

Huyeron más de 5 millones de personas, hay refugiados en los países limítrofes: Turquía, Líbano, Jordania, refugiados en Europa y demás.

 

  En Siria no hay democracia y esto es porque no se toleran las diferencias. Se valen por las creencias religiosas, no por nacionalidad. Y así como es difícil irte, es difícil que en otros países te dejen entrar, y si entrás lo hacés sin nada. Estas son las palabras de Ranem, que cuando decidió vivir en Argentina, Siria no se encontraba aún en medio de esta guerra que comenzó con la gente saliendo a las calles en el 2011. Donde grupos Islamistas, Yihadistas y el Frente Al-Nusra, encontraron la oportunidad en la desconformidad de las personas frente al gobierno, para ocupar territorios y someter a las personas que no estén de su lado, a un infierno de torturas.

 

  Ranem tenía familiares en Buenos Aires que le ayudaron a conseguir trabajo incluso antes de que aprendiera a hablar español.

  Hace un año, una de sus de sus hermanas se vino a vivir con él a la ciudad de Palermo. Hoy en día, Ranem continúa trabajando en esa fábrica en San Martín donde consiguió incorporarse al llegar. Su hermana es profesora de inglés y planea estudiar español.

 

   Ranem ingresó a Siria con pasaporte argentino, por el temor de que por tener documento sirio lo llamaran al servicio militar. Era posible que lo capten, se necesita sumar personas  en los frentes de guerra. El único hermano varón de Ranem se encuentra actualmente en el ejército, motivo por el cual él está asiduamente pendiente de su celular, gracias a que los avances en la tecnología le permiten tener una constancia en las comunicaciones.  Además de la hermana que vive con él y de su hermano, tiene 2 hermanas más que están casadas y tienen hijos. Fue en esta visita a su país , que Ranem pudo conocer a sus sobrinos.

 

  Pero sus sobrinos no fueron los únicos a quienes conoció en este viaje. Unos meses atrás, una de sus amigas siria había viajado a Argentina y le presentó vía whatsapp a una conocida de ella de nombre Ranim. Ella es  periodista y tiene  33 años de edad. Hablaron durante meses, hasta que por fin se generó el tan esperado encuentro cuando Ranem llegó a Siria y el desenlace se dio  como si fuera la historia de un cuento.

 

  Se conocieron personalmente, y todo se dio de tal manera, que Ranem decidió pedir su mano. Solicitó la aprobación del padre de Ranim y de su familia,  y pocos días después se llevó a cabo la boda. La ceremonia fue en la casa de la familia de ella, con comida y baile.

 

 Las vacaciones terminaron y el caballero regresó a Argentina. El reencuentro de la pareja aguardará a que Ranim finalice la maestría en Ciencias Políticas y Económicas que se encuentra cursando, además tiene pensado continuar con un doctorado al venir a vivir con su esposo. Esperan juntos volver a Siria cuando él cumpla los 42 años y ya no corra el riesgo de que lo llamen para brindar servicio al ejército.

 

 Entre risas y mates, Ranem resume la experiencia diciendo: "Fui de vacaciones a visitar a mi familia después de 10 años y de paso me casé". Su gente y ahora su esposa, son motivos de sobra para anhelar estar en su país.

  

  Las costumbres sirias respecto al matrimonio distan en diversas proporciones con las costumbres argentinas, según la religión ante la cuál se realice. Algo que sí queda claro es que las parejas son para el casamiento y que éstos no son arreglados entre familias. Aunque, en como Ranem describe los hechos, seguramente usted lector encontrará algunas otras diferencias:

 

 En siria un hombre puede casarse con 4 mujeres, solo que cada región tiene sus tradiciones y de donde soy yo no es común. Yo firmé un contrato en el que se especifica que sólo puedo estar casado con ella. Con una sola mujer.

 

 Antes del casamiento se acostumbra regalarle joyas a la novia y, para eso, pedí que desde Argentina me envíen dinero.

 

 Con Ranim hicimos una fiesta en la casa de su familia. Nosotros no nos casamos en la iglesia islámica.

 

…En el hipotético caso de que yo me quisiera separar, tendría que pagarle a ella:

15 mil dólares, una casa y  abastecerla de alimentos.

 

  Conversamos sobre el rol de la mujer en Siria. Ranem decía que respecto a su pueblo, no hay tantas divergencias en cuanto a lo que ve en Argentina. Las mujeres pueden vestirse a gusto, estudiar y trabajar de lo que ellas deseen. Sin embargo, resalta nuevamente que las parejas son para el casamiento y que las mujeres no tienen parejas que no sean para formalizar.  Pero no sucede lo mismo en el resto del territorio. En Siria cualquier mujer soltera puede ser “marcada” por un hombre, en el caso de que  no desee casarse con quién la pretenda como esposa. Esto significa que no podrá casarse con otro hombre. A raíz de esta premisa, Ranem invita a reflexionar con un interrogante: ¿Cómo le hacés entender a esta gente que hombres y mujeres pueden tener los mismos derechos?

 

  Y continuamos hablando acerca de las diferencias, sólo que en este caso nos centramos en las religiones.

 

 Judíos, musulmanes y cristianos. Allí tenés que ser de una de esas religiones por obligación. Te matan por religión.

 

 Ranem y su familia, figuran inscriptos como musulmanes (Islam). Aun así "los musulmanes no nos quieren porque no nos comportamos igual, como con el trato  con las mujeres, por ejemplo” agrega Ranem. Su familia y él son alauitas, pero como eso está prohibido, para profesar culto no hay iglesias y las reuniones deben darse en secreto. Los alauitas se rigen por los 5 principios del Islam: Unicidad de Alá, justicia divina, profecía, imanato y creencia en el más allá. Son seguidores de los 12 imanes de Ahlul Bait y son descendientes del profeta Mahoma. A grandes rasgos.

 

  Casi al finalizar el encuentro y habiendo escuchado su historia, quise preguntar sobre cómo continuará...

 

  Ranem sabe que va a volver a su país y que lo hará en algunos años junto con su esposa, que se tendrá que acostumbrar nuevamente a cuidar el agua, a dejar de hablar español, a saludar con la mano y no con un beso en la mejilla, pero que estará cerca de su gente.

 

Y concluye su relato diciendo: 

Voy a volver a vivir a mi país, pero si la guerra termina mañana ¿quién va a arreglar las heridas que provocó?

 

 

 

 

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