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CAUSA FORD ¿POR QUÉ ES UN FALLO HISTÓRICO?

 

El martes 11 de diciembre fueron condenados por delitos de lesa humanidad, dos ex gerentes de la multinacional Ford y un militar por el secuestro y tortura de 24 obreros en la planta de Pacheco en 1976. Un triunfo de la lucha de sobrevivientes, familiares de víctimas y organismos de derechos humanos contra una empresa que participó del genocidio en Argentina durante la última dictadura militar.

 

 

El Tribunal Oral Federal Nº1 de San Martin condenó a Pedro Muller de 85 años y ex gerente de manufactura a 10 de años de prisión. A Héctor Francisco Silibia de 90 años y ex jefe de seguridad a 12 años y a Omar Rivero de 94 años y ex general de Campo de Mayo a 15 años de cárcel por ser coautor de los secuestros y las torturas. Murieron impunes, antes del fallo, el ex presidente de la multinacional Nicolás Courad y el ex gerente de relaciones laborales Guillermo Galarraga. Si bien, los jueces consideran que las condenas deberían cumplirse en cárceles comunes, luego de que las penas queden firmes, lo más seguro es que por la edad de los acusados terminen cumpliendo su castigo en prisión domiciliaria.

Los tres fueron declarados culpablespor el secuestro y tortura de 24 delegados de base de la automotriz durante la última dictadura militar. Esta causa que comenzó hace un año, fue impulsada por sobrevivientes, familiares y organismos de derechos humanos y acompañada por decenas de asistentes que celebraron la sentencia al canto de: “…Como a los nazis les va a pasar… A donde vayan los iremos a buscar…”

 

 

 

UN FALLO HISTÓRICO

 

 

El veredicto fue unánime. Para los jueces Diego Barroetaveña, Mario Gambacorta y Osvaldo Facciano los acusados no solo fueron cómplices sino que fueron participes directos del plan sistemático de terrorismo de estado durante la última dictadura militar. Es un fallo histórico. En primer lugar porque que es la primera vez, en más de 40 años de democracia, que son condenados altos jerarcas de una empresa. Y en segundo lugar, porque da cuenta de las relaciones de colaboración entre empresarios, el personal jerárquico de la compañía y el gobierno militar.

Tanto en el juicio como en la investigación conjunta del CELS (Centros de Estudios Sociales y Legales), el Programa Verdad y Justicia y FLACSO (Área de Economía y Tecnología de la facultad latinoamericana de Ciencias Sociales), entre otros,titulado “Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad: represión a trabajadores durante el terrorismo de estado” quedó demostrado como Ford facilitó información personal de los activistas sindicales (como legajos y fotos), dispuso recursos materiales a las fuerzas armadas (como autos, camionetas einstalaciones) y permitió el ingreso de los militares al lugar para realizar detenciones en el interior de la fábrica en pleno horario laboral frente a la vista del resto de los trabajadores. Incluso varios de estos trabajadores secuestrados, que figuraban en una lista que los directivos habían entregado a los genocidas, fueron torturados en la propia planta dentro de la zona de los quinchos del campo recreativo y deporte antes de ser trasladados a otros centros clandestinos.

En la fábrica de la multinacional yanqui ubicada en la zona de Pacheco trabajaban alrededor de 4500 obreros y en total había 100 delegados. De ellos 24 fueron secuestrados y torturados entre marzo y mayo de 1976. Si bien todos sobrevivieron a la dictadura militar, la mitad falleció antes del juicio. Casos similares han sido denunciados en otras empresas automotrices como la Fiat, Renault y Mercedes Benz donde fue señalado como entregador de 14 delegados el propio secretario general del gremio Smata José Rodríguez. Un caso muy bien explicado en el documental “Milagros no hay” de la periodista Gabriela Weber.

Años antes del golpe militar, los obreros de las automotrices habían logrado mediante ocupaciones de fábrica y movilizaciones uno de los mejores convenios colectivos de trabajo de todo el país. A través de la dictadura, Ford buscó generar mayores tasas de ganancias aumentando la productividad de los trabajadores y rebajando los salarios. Finalidad que trazaron varias empresas y que tenía como objetivo la persecución de los principales activistas sindicales que diariamente defendían sus derechos laborales. 

Es que el golpe genocida fue un plan sistemático que buscó cortar de raíz la enorme movilización obrera y popular, frenar las luchas y la radicalización política que había comenzado con el Cordobazo en 1969. Fue un golpe al servicio de las ganancias de los grandes empresarios locales, extranjeros y el sistema financiero. Que implicó un brutal ajuste sobre la clase trabajadora y los sectores populares y que incluyó la prohibición de toda actividad gremial, que permitió reducir salarios, despedir masivamente y aumentar los tiempos de trabajo.

Por todo esto, la lucha por la memoria, la verdad y la justicia de los 30.000 detenidos- desaparecidos sigue más vigente que nunca. Una semana antes de la sentencia de la causa Ford, en los mismos tribunales de San Martín fueron condenados a perpetua los asesinos de Ana María Martínez quien era militante del PST, estaba embarazada y vivía en Villa de Mayo. También era obrera fabril de la autopartista DEA de Vicente López y fue secuestrada y asesinada por la dictadura militar en febrero de 1982.

En la actualidad el gobierno de Cambiemos, sectores de la oposición e instituciones como la iglesia católica buscan profundizar la impunidad de los genocidas e impulsar la reconciliación con las fuerzas armadas.Que generan respuestas contundentes de la población como las multitudinarias marchas contra el fallo del 2 x 1 o contra la desaparición de Santiago Maldonado o el asesinato de Rafael Nahuel. Por ello, es más necesaria que nunca la confianza en la lucha y en la movilización popular para exigir juicio y castigo para los responsables del terrorismo de estado. Sean estos civiles o militares. En este sentido, es muy importante la sentencia de la causa Ford porque puede sentar un precedente hacia futuras condenas de empresarios locales e internacionales que colaboraron con el genocidio durante la última dictadura militar.

 

 

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