• ohmio cheto222
  • Facebook - Ohmio.Revista
  • Instagram - Ohmio.Revista

BELLA VISTA “CIUDAD DEL CINE”

Estudios cinematográficos San Miguel, el título del más grande de los estudios cinematográficos argentinos y sudamericanos.

 

Los estudios cinematográficos fueron grandes fábricas de cine durante varias décadas. Se elaboraban minuciosamente y paso a paso, las películas que luego eran presentadas en los populares cines. En Bella Vista existió hasta hace unos treinta y seis años un gran estudio, que marcó para siempre al cine argentino a nivel local y sudamericano.

 

Los aún recordados Estudios San Miguel, fueron los estudios más importantes de Argentina y Sudamérica, durante la década del 40’ y comienzos del 50’. Su importancia radica no sólo en la cantidad y calidad de las producciones que se realizaron allí, sino también en las dimensiones de sus instalaciones. Fueron construidos en la época que fue llamada como “la edad de oro del cine argentino”. Período que abarca desde 1937 a 1943. En esos años, Argentina comienza a tener sus primeros estudios cinematográficos sonoros.

 

Los Estudios San Miguel aparecen en el mayor esplendor del cine argentino. Su creador y propietario, fue el español Navarro, Miguel Machinandiarena Sagasti (1899-1975), un importante empresario argentino. Junto a sus hermanos, Narciso (deceso 1979), y Silvestre, (1887-1943), deciden fundar la productora “Estudios San Miguel”, y posteriormente el famoso parque balneario “La salada”, que funcionaría durante varias décadas. Según el testimonio de Domingo Bugallo, un camarógrafo que trabajo desde los comienzos de los estudios, los casinos que Machinandiarena dirigía, constituían un importante ingreso de dinero, y es así que él mismo hizo un viaje a Hollywood, y fue allí donde se interesó por la industria cinematográfica. Posiblemente fue en ese viaje, que  adquirió los planos de la Metro Goldwin Mayer de Hollywood, California.

 

En 1936 Miguel Machinandiarena, se inicia como productor cinematográfico, creando “Falma Film” y produciendo la película “Tararira”, que no habiéndole satisfecho resolvió “quemarla”, esa película no llegó al estreno.

Poco después, hizo traer mucho material técnico de Estados Unidos, para incorporarlo a los nuevos estudios que se construirían en Bella Vista. Un detalle no menor, es que el nombre “San Miguel” no se debió a las cercanías del estudio con la localidad de San Miguel.

Hay dos razones. La primera, es que San Miguel, es el patrono del pueblo de Aoitz, lugar de origen de la familia Machinandiarena. La segunda, es que

M. Machinandiarena tenía una amistad muy cercana con el actor peruano José Mojica, muy popular en aquellos tiempos. Éste último, aconsejo al propietario a acuñar el nombre, en honor al Arcángel San Miguel, a quién Mojica guardaba una profunda veneración. Tal es así, que no sólo agregó el nombre del Arcángel al estudio, sino que hizo construir una capilla en su honor, “en los altos de los camarines”.

La construcción del estudio, según detalla Claudio España, fue realizada por “La Compañía General de Construcciones”, luego de colocada la piedra fundamental, el 22 de mayo de 1937.

El historiador local del antiguo Partido de General Sarmiento, Eduardo Ismaél Munzón, nos brinda importantes datos: “…Las obras comenzaron de inmediato levantándose la primera parte del edificio, que estuvo dirigido por el ingeniero Jesús García y el arquitecto Olimpia Porta. Se construyó en esa oportunidad la galería N°1, sobre la cual se ubicó una capilla consagrada a San Miguel…”A unos siete metros de altura, como en las siguientes galerías, se hallaba un entrepiso o puente, que permitía a los reflectorístas desplazarse fácilmente, para llevar luz durante las filmaciones. Los pisos de la galería, al igual que todas las otras que se construirían, eran de madera, del tipo “parquet”. Según afirmaba la revista “La película”, sobre la nueva galería, “sus paredes estructuralmente estaban revestidas de una especie de acolchado, el “rock wool”, material aislante que neutraliza y evita las reverberaciones del sonido".

 

En una entrevista a familiares de Machinandiarena, realizada por la revista local de Bella vista,“El juglar”, se menciona aún más: “con el tiempo allí fueron a parar cosas tales como un set que Machinandiarena le compró a la Warner (Brothers). El set fue para la famosa Galería N° 1 (se llamaba María Isabel, por una de sus hijas). Según atestiguan, era algo único: en sus consolas podía grabarse el sonido de una orquesta completa.” Al mismo tiempo de la construcción del estudio, se habían adquirido grandes extensiones de tierra, para realizar filmaciones en exteriores. Detallan testimonios, que esos espacios abarcaban unas seis manzanas, desde la actual Moine hasta Sourdeaux.

 

 

Luego de la construcción de la imponente galería, seguirían de acuerdo a Munzón: “el edificio para la dirección, administración, laboratorios, restaurante… Igualmente, se instala una enorme caja de hierro, destinada a conservar los originales de los negativos de las películas que se filmarían.” Finalizada la primer etapa de construcción, “comenzó la instalación y ajuste de los equipos”. En ese momento, en 1939, se filman dos películas, llamadas Producción N°1 y Producción N°2, ambas nunca estrenadas.  Protagonizadas por el elenco estable del Teatro Colón, los dos films fueron realizados, con el fin de comprobar el correcto y óptimo funcionamiento del estudio. El ambiente laboral, en los comienzos, era de mucho hermetismo, con respecto a lo que se hacía en las instalaciones. Sin embargo, no es extraño que el estudio halla sido apodado “El estudio fantasma” por prohibirse la entrada a periodistas y técnicos.

 

La primera película oficial de los Estudios San Miguel, se dio a conocer a fines de 1939, y se llamó “Petróleo”. Filmada íntegramente en Río Gallegos, se estrenó el 18 de diciembre de 1940. Recién en enero de 1941, la prensa pudo acceder al estudio, y mostrar al público la modernidad de sus equipamientos. Algo que se destacaba particularmente, era el laboratorio. Equipado de manera profesional por el técnico escocés Elmer Mihaly. Las instalaciones permitían revelar el negativo de

35 mm, y obtener una copia exacta para su distribución por las salas cinematográficas.

 

Además, tenían dos salas de proyección para observar los films antes de su estreno. Hago un paréntesis para remarcar un hecho muy importante, en 1942 M. Machinandiarena y sus hermanos, crean la “Distribuidora Panamericana S.R.L”, con el fin de abrir puntos de distribución de películas propias de los estudios, en Sudamérica, Estados Unidos y España. Para este importante proyecto,

M. Machinandiarena cuenta primeramente con el empresario cinematográfico Modesto Pascó.

 

Volviendo a la etapa de la edificación de los estudios, en 1942, comienza la paulatina construcción de las siguientes cuatro galerías. Estas, le otorgarían a San Miguel, el título del más grande de los estudios cinematográficos argentinos y sudamericanos. Nuevamente, la etapa de construcción fue llevada a cabo por la “Compañía General de Construcciones”. La galería N°2 fue inaugurada en noviembre de 1942. Una buena visión de esa galería, se puede apreciar en el final de la película “La cabalgata del circo”, cuando durante unos breves segundos, la cámara capta los preparativos de la filmación de una escena del circo. La galería dos, también, como la primera y las siguientes, poseía el mismo tipo de aislamiento acústico, compuesto por un acolchado de fibra de vidrio y corcho, de varios centímetros de espesor. A continuación, seguiría la construcción de las galerías N°3, N°4 y

N°5, cuyas obras iniciaron en abril de 1944. La tercera galería fue inaugurada en octubre 1946, y la cuarta y quinta, probablemente en 1947, por el tiempo que demandaba la edificación. La ampliación del estudio finalizó con la galería N°5. Tenía la característica de estar destinada a la realización de efectos especiales, y de depósitos de decorados, materiales, etc.

 

Completadas las obras, probablemente en 1947, declara Munzón: “todo lo construído constituyó una suerte de ciudad consagrada al cine, que abarcó una superficie cubierta de 180 por 90 metros.” Es decir, dos manzanas casi completas, sin contar el enorme predio destinada a filmaciones en exteriores. La producción total de los Estudios San Miguel, desde 1940 a 1952, abarca 67 largometrajes, y 4 cortometrajes. Los films que más se destacaron, y merecieron un lugar en la historia de la cinematografía Argentina e internacional son: “La guerra gaucha”; “Juvenilia”; “La dama duende”; “Donde mueren las palabras”; “Su mejor alumno”; “Las aguas bajan turbias”; “La barra de la esquina”; “Los Isleros” y “NAZARENO CRUZ Y EL LOBO”. Siendo esta última, la segunda película más vista en la historia del cine nacional, superada hace muy poco por “Relatos salvajes”.

 

Cada película producida por San Miguel, se realizaba integralmente en el estudio. Desde los decorados, la selección de extras, la musicalización, hasta el proceso final de laboratorio y distribución por las salas. Entre varios de sus equipamientos ya mencionados, contaba además con talleres de yesería, herrería, carpintería y pinturería. Se lo conocía como el estudio en que un productor entraba con el guión del film bajo su brazo, y salía con la película realizada.

 

El número de empleados llegó alcanzar en 1945 más de “700 personas, entre técnicos, operarios, extras y administrativos”. Llama la atención que los estudios fueran llamados durante su mayor esplendor, como “la vaca de San Miguel”. El motivo es que  durante varios años, fueron la fuente de trabajo para gran cantidad de pobladores de Bella Vista y localidades aledañas. Sin embargo, buena parte de los empleados eran inmigrantes. Decía Margarita Bróndolo, cortadora de negativos en San Miguel, desde 1940 hasta 1955, que los estudios eran como “la liga de las naciones”. Había húngaros, árabes, alemanes, norteamericanos y muchos españoles.

 

M. Machinandiarena tuvo, y mucho que ver, con el exilio de españoles al cine argentino, debido a la difícil situación de España durante y después de la guerra civil.Los estudios funcionaron como productora desde 1940 a 1952.

 

Sobre los motivos de su cierre hay distintas visiones. Según Claudio España, en base investigaciones y luego a entrevistas a Narciso Machinandiarena, la causa se debió a una mala administración por parte de los propietarios. Otras son las posturas de algunos ex empleados, para quienes el gobierno de Juan D. Perón, tuvo, y mucho que ver con la quiebra de los estudios. En primer lugar, la expropiación de los casinos de Mar del Plata, y en segundo lugar, la falta de libertad para filmar, (el cine argentino en 1947 quedó a cargo de la Subsecretaría de Informaciones y Prensa de la Presidencia de la Nación), supuso el comienzo del fin. La última razón de la desaparición de los Estudios San Miguel, que también afectó a los estudios en general, fue que luego de la 2° Guerra Mundial empezó a escasear el material virgen (que hacía posible filmar), y según el fotógrafo Felix Monti “la industria americana “invadió” México y comenzó a rearmar allí su estructura." Argentina era el único gran productor de películas hispanoparlantes (ya que España no filmaba en esa época, porque estaba totalmente empobrecida) y esta situación nos sacó todo el mercado. Al empezar ese retroceso, comenzaron a cerrarse los estudios. Sean las razones que fueran, lo cierto es que finaliza una etapa dorada para los Estudios San Miguel, que no volvieron a repetirse nunca más.

 

Poco después, en 1953, se conforma una cooperativa, “Cooperativa cinematográfica San Miguel”, bajo la autorización del M. Machinandiarena, que fue integrada por los más antiguos y jóvenes empleados. Él estuvo a cargo del funcionamiento del estudio, y desplegó sus actividades hasta 1959. En esos años, el propietario se aleja por enfermedad, y una vez que los empleados renuncian a la cooperativa, decide alquilar el complejo a productoras independientes, hasta su muerte en 1975.

 

Volviendo atrás en el tiempo, a abril de 1942, en el marco de una visita a Buenos Aires, nada menos que Orson Welles, es invitado por M. Machinandiarena, a conocer los flamantes estudios, dejando a muchos impactados por la importancia de semejante presencia.

 

Finalmente, el destino de los Estudios San Miguel fallecido su propietario en 1975, fue la venta de las instalaciones a la empresa “Hiram Walker” en 1977, quien las empleó como depósito hasta su demolición total, acaecida en 1981. Narciso Machinandiarena, fue el último de los hermanos fundadores, que vio el fin de una monumental industria, falleciendo en 1979. La gloria y ocaso de los Estudios San Miguel, como muchos otros, sin lugar a dudas, dejó huellas imborrables. Sobretodo, en las mentes y en los corazones de aquellos hombres y mujeres, que en distintos roles, hicieron que el cine argentino brillara en toda Latinoamérica, mereciendo elogios de Hollywood. 

 

 

 

 

*Exequiel Vique. Docente de filosofía

 

 

 

 

 

 

 

Temas relacionados

Please reload

ULTIMAS PUBLICACIONES
Please reload

ENTRADAS RELACIONADAS
Please reload