ELEMENTOS PARA ENTENDER EL CONFLICTO EE.UU-IRÁN

Mucho se habló en los medios sobre las preocupaciones que existen por la escalada de violencia entre los Estados Unidos e Irán. Pero para comprender este conflicto hace falta tener en cuenta elementos que los grandes medios no mencionan: la continuidad de la Primavera Árabe y el conflicto regional entre Israel/Irán y Arabia Saudita/Irán.

LA PRIMAVERA ÁRABE

 

El control de Medio Oriente y sus reservas de petróleo son claves para el imperialismo norteamericano que ha logrado sostener su dominio en la región durante décadas a través de dictaduras títeres, guerras, el apoyo de estados aliados como el de Israel o Arabia Saudita o la intervención militar en nombre del combate al terrorismo.

Sin embargo, a partir de 2011 la denominada “Primavera Árabe” del Norte de África y Medio Oriente movió el tablero y debilitó la influencia de los EE.UU en la región. Hubo una ola de levantamientos populares que salieron a enfrentar las dictaduras de la región y sus planes de austeridad contra los pueblos. En varios países la rebelión de las masas tiró gobiernos y en otros fue derrotada.

No obstante, la Primavera Árabe es un proceso que aún sigue abierto y que tanto los Estados Unidos como Rusia y los gobiernos de la región buscan aplastar, desviar o controlar política y militarmente. En este marco, en los últimos años viene ganando mucha influencia en la región el eje Rusia-Irán. Principalmente en Siria y en Irak donde enfrentaron a los rebeldes, también al ISIS y apoyaron a la dictadura siria de Al Assad y al gobierno iraquí de Adil Abdul Mahdi.

 

 

EL CONFLICTO CON ISRAEL Y ARABIA SAUDITA

 

El estado islámico de Irán ha colaborado con los Estados Unidos para estabilizar Irak tras la caída de Saddam Hussein. Pero a la vez sigue enfrentado contra Israel.  Y también con Arabia Saudita con el cual se ha enfrentado en la guerra civil de Yemen apoyando el bando rebelde. Además sigue manteniendo sus vínculos con Hezbollah en el Líbano.

Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita buscan evitar que el régimen de los Ayatolas se convierta en una potencia nuclear que dispute la hegemonía militar de Medio Oriente con el sionismo. Es por ello que Irán ha sufrido continuas sanciones económicas internacionales por parte de EE.UU desde su independencia en 1979 por la supuesta tenencia de armas nucleares.

Durante el gobierno de Obama, firmaron en Ginebra (2015) un tratado según el cual Teherán se comprometía a renunciar a su programa nuclear a cambio de levantar las sanciones. En el 2018, Trump retiró a Estados Unidos de ese acuerdo que tenía el aval de otras potencias como Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia y China. De esta manera, las sanciones que habían sido suspendidas con el tratado fueron reestablecidas generando un gran malestar en el gobierno iraní de Hasan Rohani. Pese a ello, Irán mantuvo las negociaciones con Europa, China y Rusia  Acuerdo que hoy nuevamente vuelve a estar en duda tras el asesinato de Soleimani y el crecimiento del conflicto.

 

 

¿VAMOS A UNA NUEVA GUERRA?

 

Mucho se habló en los últimos días del comienzo de una nuevo guerra. Incluso varios se atreven a pronosticar el comienzo de la tercera guerra mundial. Desde que asumió Trump hemos escuchado permanentemente el inminente anuncio de una nueva guerra, o del comienzo de una nueva guerra fría entre los EEUU/RUSIA o EEUU/CHINA. Sin embargo, Trump se ha caracterizado por ser un gran bravucón y amenazar a todo el mundo para después sentarse a negociar. Ocurrió con China y con Corea del Norte por ejemplo. De Irán pretenden que deje de lado no solo su ambición de convertirse en potencia nuclear, sino también, sus intenciones de transformarse en una potencia regional.

De todos modos el conflicto con Irán no se sabe dónde puede terminar. Lo único cierto es que entre diciembre de 2019 y enero de 2020 la escalada de violencia ha ido creciendo con el correr de los días. Primero comenzó con el bombardeo sobre una base militar yanqui en Irak que dejó como saldo un civil estadounidense muerto. La casa blanca acusó de este ataque a milicias proiraníes y bombardeó una base militar en Irak que dejó 25 muertos y 51 heridos. Como represalia miles de manifestantes atacaron la embajada norteamericana en Bagdad en año nuevo. Washington volvió a responsabilizar a Irán y planeó el asesinato del general de elite Qasem Soleimani, uno de los hombres más poderosos y populares de Irán y hombre clave en la influencia obtenida por los Ayatolas en los últimos años en la región.

Hasan Rohani juró venganza y Trump le respondió que tenía en la mira 52 nuevos objetivos para atacar. La respuesta de Teherán fue bombardear nuevamente dos bases militares norteamericanas en Irak que no tuvo ninguna víctima fatal. La gran pregunta es si seguirán amenazándose tomando a Irak como campo de batalla o las represalias seguirán en aumento hasta desencadenar en una nueva guerra en Medio Oriente.

Hasta el momento, las amenazas sirven a ambos bandos para lograr una cohesión nacional a través del nacionalismo. Para Trump ganar terreno entre su base electoral de cara a las elecciones presidenciales de noviembre y desplegar tropas en una zona políticamente muy inestable. Sin embargo, es importante destacar que también hubo manifestaciones en varios estados del país en repudio a sus ataques a Irán.

Por el lado de Irán,  apelar al sentimiento anti norteamericano, anti occidental y anti Israelí de las comunidades árabes para seguir ganando terreno en la región.

Para ambos, utilizar esta contienda para frenar el ascenso de la segunda ola revolucionaria de la Primavera Árabe que se extendió en el 2019 por Argelia, Sudan, Egipto, Túnez, el Líbano e Irak y que tiene al heroico pueblo palestino como símbolo de la resistencia a la invasión sionista.

 

 

Por: Iván Ponce

 

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