• ohmio cheto222
  • Facebook - Ohmio.Revista
  • Instagram - Ohmio.Revista

EL ARTE DE HACERSE LA VíSTIMA

Reseña de Casi un feliz encuentro de Griselda Gambaro. Obra de la compañía De Carencia Virtú. Un tenso encuentro entre dos hermanas permite explorar el alma de las relaciones fraternales, y ver que es todo un horror. Recomendada, obvio, vayan!

 

texto: Luis Segovia foto: Marco Ricobenne

 

 

 

En la sala, dos sillas, una mesa, una pava. Dos hermanas sentadas, una en frente de la otra, ese espacio vacío del medio cada vez se muestra más grande.

 

Casi un feliz encuentro es una obra donde se presenta un encuentro entre dos hermanas que hace mucho no se ven por vivir en continentes distintos. La distancia ha tapado una gran cantidad de reclamos que cuales semillas aprovechan el encuentro para florecer continuamente, gesto a gesto.

 

La puesta dirigida por Alejandro Vizzotti y protagonizado por Claudia Mac Auliffe y Sonia Novello logra efectivamente generar esas indescriptibles sensaciones complejas entre seres queridos que tienen mucho para reclamarse al punto de hacerse daños emocionales y abandonarse en momentos de necesidad por pequeñas mezquindades perdidas en el pasado. Ese rencor por una cosa chica nunca subsanada marca, como un plazo fijo que va juntando intereses mes a mes y en cuarenta años es una fortuna, el siempre tenso encuentro entre Tona y Laura, las hermanas de esta obra.

 

Griselda Gambaro hace poco fue referenciada en la obra La teoría del Olvido, donde mencionaban, cual easter egg, a la Malasangre. Fue el primer acercamiento de este cronista a una sensación particular en el teatro. La sensación sería como que hay mucho más de lo que se muestra en escena, hay mucho más de lo que está pasando, los personajes tienen un pasado complejo lleno de idas y vueltas y tienen un vínculo que supo estar lleno de amor y ahora está en una indefinición incómoda, de a ratos triste, de a ratos violenta, y de a ratos intentando reclamar desde la nostalgia que eso vuelva. El idioma necesita una palabra para eso, los que comparten memes dicen que los rusos tienen la palabra razbliuto. En Casi un feliz encuentro este pasado complejo hace a la historia, sale de lo tácito y se pone en los diálogos, pero deja en lo no dicho la forma en que los personajes podrían arreglar las cosas, hermanarse, esa tarea queda al espectador y hace que la obra se eleve y se recuerde.

 

 

Casi un feliz encuentro pone el peso de ser la densa que reclama en Claudia Mac Auliffe, que le toca ser implacablemente pesada, logra ser graciosa sin ser una caricatura, poniendo una elegante mesura a un personaje que fácilmente podría ser una parodia exagerada de una señora paqueta. El diálogo ida y vuelta con el personaje de Novello va llevando distintos climas emotivos que nunca son manipulativos. El espectador puede vincularse, con un personaje o con otro, incluso reflejarse, pero la obra decide contar una historia sutil, compleja, mostrando las distintas posiciones. Las actuaciones logran permear esas complejidades, que son razonables, personales, difíciles y dejan el conflicto irresuelto, latente y persistente, uno de los puntos fuertes de la obra.  

 

En la ficha técnica sorprende la presencia de ZYPCE en el apartado de musicalización. Él hizo la musicalización y diseño sonoro a la obra que está rompiendo todo ahora, Petroleo, y es múltiple ganador de premios ACE. El apartado musical de Casi un feliz encuentro, no es particularmente resaltable, tal vez un extraño zumbido que fue más distractivo que otra cosa y un uso musical a modo de separador.

 

En resumen Casi un feliz encuentro es necesaria para quien quiera sumergirse en el bardo de los vínculos. Presenta una mirada desromantizada, reflexiva y comprensiva poniendo en discusión que uno no siempre quiere, y no siempre no quiere a sus seres queridos, y que ese vaiven emocional va sedimentando fuerte en la vida.

 

Ficha técnico artística

Autoría:

Griselda Gambaro

Actúan:

Claudia Mac Auliffe, Sonia Novello

Vestuario:

Merlina Molina Castaño

Escenografía:

Ariel Vaccaro

Iluminación:

Mariano Dobrysz

Musicalización:

ZYPCE

Fotografía:

Marco Riccobene

Producción:

Adriana Yasky

Dirección:

Alejandro Vizzotti

Compañía:

De Carencia Virtú

Duración: 50 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos

 

Please reload

ULTIMAS PUBLICACIONES
Please reload

ENTRADAS RELACIONADAS
Please reload