¿POR QUÉ NO SE CREAN CIUDADES EN ARGENTINA?

Hace un tiempo realicé una columna para el programa de radio Zona Urbana, donde investigué los orígenes de Buenos Aires, es decir su fundación. Para los que saben, y fundamentalmente para los que no saben, la ciudad portuaria fue fundada dos veces: Pedro de Mendoza en 1536 y Juan de Garay en 1580, previamente Juan Díaz de Solís en 1516 orilló las costas rioplatenses, hasta que fue reducido y ajusticiado por pueblos originarios que se defendían de los invasores. La primera fundación no tuvo éxito, los indios querandíes fueron amables y proveyeron a los españoles los primeros 15 días, hasta que descubrieron que la intención de los conquistadores era doblegarlos. No hubo “tu tía” para con ellos y resistieron la invasión hasta expulsarlos de sus tierras. 

 

Pasaron casi 50 años hasta que por orden imperial de la corona española se decide restablecer el bastión al sur del continente, por lo que Garay funda por segunda vez la ciudad de Santa María de los Buenos Aires, por ese entonces un pequeño fuerte con un puñado de hombres. Hubo resistencia por parte de los querandíes, que eran los que habitaban nuestras pampas,  pero los conquistadores ya venían entrenados en la práctica de la matanza y el adoctrinamiento a los pueblos existentes. Es que en esos 50 años fueron bajando desde el norte, fundando ciudades y sometiendo pueblos. Por ese entonces la primera ciudad fundada fue Santiago del Estero en 1553, la siguieron Londres (Catamarca) en 1559, Mendoza en 1561, San Juan en 1562, San Miguel de Tucumán en 1565, Córdoba y Santa Fe en 1573, Salta en 1581, Corrientes en 1588, San Salvador de Jujuy en 1593 y San Luis en 1594. Fue un siglo productivo para la empresa de crear ciudades a costa de la aniquilación de pueblos y pérdida de sus culturas . Algunas ya no están, como el caso de Londres (aunque es un punto turístico en la provincia de Catamarca) y algunos parajes que no quedaron registros.

 

Con el correr de los siglos fueron fundándose varias ciudades, especialmente en el siglo XIX y XX por motivos expansionistas de la reciente Nación, pero hubo dos hechos importantes: la campaña al desierto que repartió tierras entre militares y familias patricias y la posterior expansión de las líneas del tren, podemos agregar un tercer momento que fue con la construcción de rutas y carreteras, sobre todo entre 1920 y 1940. La repartición y creación de ciudades consisten en actos de fe y bondad por parte de los poseedores del suelo que adquirieron la posesión como recompensa de su labor en la “conquista”, donde cedían parte de esas tierras para el equipamiento comunitario y el espacio público, mientras que para las viviendas vendían terrenos en amplios loteos. De ahí que muchos de los pueblos desde el sur de Buenos Aires hasta el fin del mundo llevan nombre de militares (Gral. Pueyrredón, Gral. Piran, Gral. Roca, Cnel. Vidal, Cnel. Pringles, Balcarce, etc.) y algunos muy pocos nombres de los moradores legendarios de las tierras (Namuncura, Cafulcura, Pehuen-co, Pigué, etc) . Por otro lado la extensión de las vías del FFCC fue un gran motor para el Progreso (Colonia, Santa Fe) y miles de pueblos y parajes rurales que se fueron formando pegados a la estación del tren, que de eso hacían su costumbre y vida económica. El tercer momento que agregamos ayudó a impulsar las ciudades que ya estaban formadas por los dos anteriores procesos, el automóvil como uso recreativo de la familia potenció los parajes turísticos (sobre todo en el corredor atlántico de la provincia de Buenos Aires) y viabilizó actividades económicas de pueblos alejados haciendo de la industria del automotor su actividad principal, el turismo carretera (TC) ayudó en este sentido.

 

Un dato importante y curioso a destacar de estas nuevas ciudades fue que se crearon con la vieja “Ley de las Indias” usado por la corona española en sus fundaciones para establecer criterios en la planificación y urbanización de nuevas ciudades. Es curioso por el hecho de que Argentina ya era un país libre e independiente, pero no tenía una ley que establezca criterios sobre la creación y usos del suelo urbano.

 

No puedo dejar de mencionar que la última ciudad emblemática creada y planificada desde cero fue La Plata en 1882. Durante el siglo XX no se crearon grandes ciudades, sino que hubo una expansión metropolitana de antiguos poblados establecidos en los anteriores procesos, impulsado esta urbanización por las industrias en la segunda mitad del siglo XX, que se radicaban en cercanía a la ciudad de Buenos Aires y las políticas progresivas de acceso a la vivienda por parte de los gobiernos peronistas. De esta forma se crea rápidamente el denominado Conurbano Bonaerense, que fue captando la demanda de trabajo y vivienda de gran parte de la población rural del país que migraba a Buenos Aires y la segunda oleada inmigratoria europea posterior a la segunda guerra mundial. En aproximadamente 50 años la población aumentó de 1.5 millón a casi 17 millones de habitantes. Sin nuevas ciudades, pero con cambios administrativos en los municipios, la Región Metropolitana de Buenos Aires se consolidó como el mayor centro urbano poblado del país. Muy por detrás la siguen Rosario y Córdoba. Esta expansión y densificación abrupta en el territorio en los últimos 30 años del siglo pasado se produjo sin grandes inversiones económicas para infraestructura ni equipamiento por parte del Estado ni mucho menos del sector privado, no hubo una política clara y continua para el acceso a la viviendas de los sectores populares, vaivenes en la producción industrial debido a los modelos presidencialistas (gobiernos peronistas apuestan a la industria, mientras que gobiernos conservadores a la producción agropecuaria) y sobre todo una elitización del suelo para sectores medios y altos de la sociedad. Todo esto nos lleva al presente, por lo menos en la Región Metropolitana de Buenos Aires, la mitad de la población no accede a servicios básicos para el desarrollo de la vida, mucho menos a los derechos garantizados como salud, educación y vivienda, además según el último relevamiento de barrios populares tres millones de personas habitan en villas y asentamientos. Con tanta tierra para repartir!!!

 

Si hablamos de ciudades de cero en el siglo XXI, no podemos dejar de mencionar el caso de la ciudad de La Punta en la provincia de San Luis, fundada en el año 2003. Particularmente esta ciudad se construyó con programas de vivienda del gobierno provincial y se caracteriza por grandes obras “faraónicas” que apuntan al desarrollo de la misma, en tal sentido se puede observar la Universidad de la Punta, un complejo exorbitante en sus dimensiones si se considera su población de 15 mil habitantes. También en la ciudad se construyó el estadio de fútbol, un polo informático tecnológico, estudios de cine, un parque astronómico con un planetario, pero lo que llama la atención de la ciudad más joven de Argentina son las réplicas del Cabildo de Buenos AIres (con sus dimensiones originales) y la Casa de Tucumán. 

 

Osea, en 200 años la Nación pasó a tener un modelo expansionista y de conquista del territorio mediante la creación de nuevos espacios urbanos, donde a pesar de todo existía una posibilidad de acceso al suelo de lo sectores trabajadores, al presente, donde el acceso al espacio urbano por parte de los sectores populares y medios se convierte en un bien de lujo. También considerar la tecnificación del campo, donde se requieren menos trabajadores para la producción y por ende emigran a las ciudades ya consolidadas, por el hecho de que los pueblos no ofrecen a sus habitantes estabilidad para el desarrollo de la vida. 

 

Entonces la pregunta que me impulsó a escribir esta nota, donde claro, se merece una fuerte investigación para llegar a óptimos resultados fue: ¿por qué no se fundaron más ciudades en nuestro país? donde existe un vasto territorio para crear pueblos y ciudades. ¿Por qué los pueblos y ciudades del interior tienen una tasa baja de crecimiento poblacional? Arranqué con la historia de los primeros fundadores / conquistadores de la colonia porque existía la necesidad de poblar el territorio, visión naif, había otros intereses, de ganar la tierra para la producción y concentración de la riqueza. 

 

Es clave la concentración de la tierra en tan pocas manos, en los latifundios y los pooles de siembra. Es clave el proceso de sojización, no solo en Buenos Aires, sino en las provincias agroproductoras que implica la expulsión del campesinado, pero también implica que estos no tengan una porción de suelo para desarrollar actividades productivas y mucho menos espacios para nuevas centralidades o ciudades donde puedan habitar. Es clave, por otro lado pensar en el espíritu emprendedor, esa tarea romántica de fundar nuevas ciudades en vez de aglomerar población en las existentes. China por ejemplo, yendo bien lejos, en los último años fue el país que más ciudades creó, pero tampoco caer en el hacer ciudad por hacer ciudad sin ningún sentido, como el caso Chino que terminó en ciudades fantasmas sin población que le dé vida. Este es otro tema para analizar, el caso Chino, si pensamos en hacer ciudades inclusivas considerando las problemáticas de habitabilidad o si solo hacemos ciudades fantasmas con la única intención de motorizar la industria de la construcción. 

 

En el mientras tanto la población sigue aumentando, los espacios para el hábitat son cada vez menos, las viviendas escasean, las villas aumentan, el hacinamiento es más crítico. Un panorama totalmente oscuro para las futuras generaciones que busquen un espacio urbano que contenga todas sus expresiones culturales modernas. Y como ya dije alguna vez y no me cansaré de repetir hasta que no se tomen medidas, si la cosa sigue así en 50 o 100 años los humanos volveremos a vivir en las cavernas, esta vez construyendo bajo el suelo espacios de habitabilidad, así como topos, pero humanos.

 

 

Por Nahuel Godoy

Lic. en Urbanismo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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