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LA EMPRESA SOCIAL (Y SOLIDARIA) EN LAS RUTAS DE VIABILIDAD DE NUESTRA CIVILIZACIÓN

Análisis desde México escrito por: Daniela Chahin López, Aldo Michelis Pérez Correa, Jaime Guzmán Orozco y Misheyla Eugenia Ruiz Ramírez - Estudiantes de Posgrado en Gestión de Empresas de Economía Social en México.

 

¿Hemos estado alguna vez más cerca de la autodestrucción, que cuando el Comunismo y el Capitalismo se enfrentaron en la Guerra Fría? Intentar responder esta pregunta desde las realidades que hoy encaramos como humanidad, a casi 30 años de su “final feliz”, arroja luz sobre la protagonista de este artículo: la “Empresa Social”.

 

El mismo término parece contradictorio ¿Cómo puede la célula básica del Capitalismo (la empresa) ser en cualquier forma afín al Comunismo (social)? Veremos que esta dualidad la enriquece como ruta para un desarrollo equilibrado, justo y sostenible frente a los retos sociales cada vez más acuciantes.

 

Describamos primero, en un par de frases, lo que podemos entender por estos dos sistemas socio-económico-político-culturales:

- En el Comunismo, el Estado, en nombre del pueblo, adquiere una fuerza económica, política y cultural dominante sobre la sociedad para distribuir riqueza según el mayor bien común posible.

- En el Capitalismo, las grandes empresas, en nombre del desarrollo económico, adquieren una fuerza económica, política y cultural dominante sobre la sociedad para generar riqueza de la forma más eficaz posible.

 

¡Qué paradoja que un sistema orientado a generar riqueza y otro a distribuirla para el mayor bien común estuvieran peleados a muerte y sólo uno pudiera “ganar”! Es aquí donde la Empresa Social cobra relevancia como alternativa de actividad económica. Intentemos también describirla según lo que diferentes autores dicen de ellas:

 

- Buscan la maximización del impacto en el desarrollo sustentable de sus integrantes, respondiendo a las necesidades de los mercados.

- Son la integración entre los programas sociales y las actividades empresariales con la naturaleza de mercado que busca modelos alternativos y variantes de propiedad.

- Combinan un propósito social con la búsqueda del éxito financiero en el mercado privado.

- Son un segmento de la economía total, en el que las organizaciones empresariales y mutualistas abordan las necesidades de la comunidad.

-  Son organizaciones con el objetivo explícito de beneficiar a la comunidad… en las que el interés capital de los inversores está sujeto a límites.

-  Van desde organizaciones sin fines de lucro con apoyo caritativo, negocios comerciales a empresas puramente enfocadas a la maximización de capital (con un impacto social positivo).

- Logran una cierta combinación de capital y objetivos sociales mediante la implementación de nuevas ideas e innovaciones disruptivas

-  Son alternativas al sistema dominante que buscan resolver problemas desde la raíz de su causa.

-   Abordan temas de preservación ambiental, desarrollo comunitario, identidad cultural y derechos humanos relacionados a las condiciones sociales y económicas.

 

Las definiciones existentes son muy diversas y tal vez encontrar un concepto global sería incluso contradictorio. A fin de cuentas, hablamos de un ecosistema vivo. Pero lo que comparten es precisamente que, superando la pugna irreconciliable Comunismo Vs. Capitalismo, las Empresas Sociales buscan simultáneamente generar y distribuir los beneficios de su actividad económica de más comunitariamente que en las empresas exclusivamente capitalistas.

 

Al igual que éstas últimas, operan dentro del libre mercado, se construyen sobre la propiedad privada, se someten a las realidades de la competencia, tienen como requisito la generación de capital para auto-sostenerse económicamente y, sin embargo, todo esto son sólo medios para su verdadero fin: maximizar el impacto positivo en la vida de las personas y en el medio ambiente.

 

Tenemos que reconocer que los límites de lo que entra y lo que no, en las definiciones vigentes, siguen siendo vagos. En este sentido, conviene identificar a las empresas capitalistas vestidas de “sociales” o “verdes”, es decir, aquellas que conservan la fórmula invertida: su fin es maximizar las ganancias para los socios capitalistas pero producir beneficios sociales o ecológicos son sólo medios.

 

Quienes aquí escribimos, compartimos la opinión de que estos casos no deben ser considerados Empresas Sociales, aun cuando quepan dentro de ciertas definiciones, sino empresas capitalistas con responsabilidad social y ecológica, que ya resulta algo positivo. En todo caso habría que distinguir aquéllas de éstas últimas y el término Empresa Social y Solidaria puede servir a tal efecto.

 

Volviendo a nuestra pregunta inicial sobre nuestras rutas de viabilidad como humanidad, ciertamente la confrontación Comunismo-Capitalismo puso en riesgo nuestra existencia. Pero el “triunfo” del segundo ¿no plantea riesgos aún mayores, ahora? La concentración extrema de poder en manos de pocas personas fueron un signo claro del Estado soviético que colapsó en 1989. Pero el “vencedor” ¿ofrece algo realmente diferente en este sentido?

 

Hoy atestiguamos, que el mundo predominantemente capitalista también concentra cada vez más riqueza y poder en menos manos. Signos como las migraciones forzadas, la violencia extrema, el narcotráfico, los conflictos étnicos y de raza, la desigualdad económica, las polarizaciones políticas, las crisis humanitarias, la devastación ecológica, el cambio climático, incluso la escalada de tensiones entre potencias nucleares, advierten que este modelo conducirá (si es que ya no estamos) al colapso.

 

Si bien ambos sistemas revelan que la concentración extrema de riqueza y poder, ya sea en un Estado comunista o en una élite capitalista, resulta autodestructiva para la sociedad ¿Cuáles son las alternativas? Entre las muchas posibles, las Empresas Sociales buscan no ceñirse a uno u otro modelo, sino sintetizar lo bueno que hay en cada uno: recuperan la energía creativa y productiva que desata la libre empresa, pero orientadas de raíz hacia el beneficio común y devolviendo fuerza económica, política y cultural a quienes generan la riqueza más directamente con su trabajo… muy lejos de las élites.

 

Concluimos diciendo que la confrontación de dos ideologías nos sumió en una de las etapas críticas de nuestra historia, pero que la hegemonía de cualquiera de ellas puede ser igualmente o más destructiva. El horizonte a futuro se abre en la medida en que los segmentos más amplios vayamos recuperando, del Estado y de las élites capitalistas, la incidencia económica, política y cultural sobre la sociedad de la que todos formamos parte. Las Empresas Sociales (y Solidarias) que armonizan tanto con la generación de riqueza como con la primacía del bien común, son sin duda una ruta relevante sobre este horizonte.

 

Por: Daniela Chahin López, Aldo Michelis Pérez Correa, Jaime Guzmán Orozco y Misheyla Eugenia Ruiz Ramírez - Estudiantes de Posgrado en Gestión de Empresas de Economía Social en México

 

 

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