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U.V.A.s A 30 AÑOS: PURA FRUTERÍA ARGENTINA

Si uno piensa que la vid es la que apalanca el “boom” de los créditos hipotecarios en el último período, está equivocado. Las UVAs no son más que las siglas de Unidad de Valor Adquisitivo; son una unidad de cuenta, es decir, expresa valor en dinero y está vinculada al precio promedio de construir un (1) metro cuadrado.

 

 El Banco Central (BCRA) dice:

  • El valor de la UVA se actualiza diariamente por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), basado en el índice de precios al consumidor. El índice de precios al consumidor tiene una altísima correlación con el costo de la construcción, pero sufre menor volatilidad. De este modo, 1000 UVA alcanzarán aproximadamente para construir 1m2 testigo en cualquier momento futuro. El valor diario de la UVA se publica en la página web del Banco Central, junto con las principales variables. La habilitación del ahorro en UVA pone al alcance de las familias argentinas un instrumento de ahorro protegido de la inflación, similar al ahorro “en ladrillos” pero accesible a todas las familias independientemente de su poder adquisitivo.

Me voy a ocupar de presentarles la letra cada vez más chica que tienen estos créditos nuestros de cada día. Que tienen tasa de interés baja (considerablemente menor a la de los créditos convencionales) es innegable. Pero, como dice el refrán, cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía. Y lo bien que hace en desconfiar.

 

Clase número 1 de finanzas a larguísimo plazo. La tasa de interés es baja porque la exposición a la inflación la lleva la UVA. Como sostiene el BCRA, la unidad de cuenta se actualiza DIARIAMENTE por inflación. Esto significa que nos endeudamos en algo que todos los días tiene un valor distinto; como en dólares, sólo que su cotización no depende de la timba de los grandes bancos, sino de la inflación.

 

Lo importante aquí es CUÁNTO ES LA INFLACIÓN y cómo varía mi salario. Si la inflación galopa y nuestros salarios “van al trote”, se nos va a hacer cuesta arriba pagar la cuota. En el peor de los casos, tendremos que refinanciar la parte de la cuota que no podamos pagar y lo mandamos al final… y si eso sigue… como dice el “Aleluya” de Händel: “for ever and ever”.

 

Clase número 2. Hagamos unos ejercicios. Como se podrá ver en el gráfico, se presentan tres escenarios de inflación anual. El más pesimista es del 30%, el moderado es del 20% y el más optimista es del 10%. Se tomó como ejemplo un crédito de $201.500,00 (10.000 UVA) a 60 meses (5 años) a una tasa del 4,5% anual (tasa ofrecida por el Banco Nación).

 

 

Fuente: Elaboración propia

 

El valor de las cuotas crece en todos los casos. En el peor escenario, aumenta un 263%; en el moderado, un 145%; y en optimista, un 59%. Considerando un ingreso familiar de 24.000 pesos mensuales, y aumentos salariales del 20% anuales, el mismo, al final del período aumentó 148%.

 

Una primera conclusión es que en el escenario moderado y en el optimista, el salario aumenta más que las cuotas. Sin embargo, como existe una cláusula que la cuota no puede ser más del 20% (dependiendo del banco) del ingreso familiar (en este caso, 24.000), si la inflación se dispara, la diferencia entre la cuota y el ingreso afectado al pago de la misma debe ser refinanciada. Por lo tanto, ya no son más 60 cuotas.

 

Usted dirá… depende de la inflación ¡Claro! Y también depende de cuánto ya se pagó. Si el galope inflacionario te agarra al inicio, va a ser un camino largo y duro; si es al final, no será tan dura la cosa.

 

Moraleja: el plazo, la inflación y la variación salarial te pueden costar la vida. Como sabemos, en Argentina en once días pueden pasar 5 presidentes. En 30 años, podés volar por los aires; o no y logras hacer el negocio de tu vida.

 

Rodrigo Agostino

 

 

 

 

 

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